Los cultivadores valencianos de caquis están preocupados por la irrupción en sus explotaciones de una nueva plaga de moscas blancas, unos insectos muy dañinos cuya presencia hasta el momento se limitaba y circunscribía a la citricultura, pero que por primera vez se ha detectado también en las plantaciones de caqui, donde este verano ya han comenzado a causar daños, tal como se puso de relieve durante la celebración de la sectorial de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) dedicada al mencionado cultivo.
 Las exportaciones de cítricos procedentes de Sudáfrica con destino a los mercados comunitarios constituyen una bomba de relojería que amenaza, de una forma cada vez más evidente y peligrosa, con introducir en la citricultura europea la devastadora enfermedad de la mancha negra (Guignardia o Phyllosticta citricarpa), puesto que no en vano los envíos sudafricanos de agrios durante los últimos meses con destino a Europa casi duplican el límite máximo de mancha negra autorizado por la Unión Europea (UE).

 El Ministerio de Sanidad pretende imponer un criterio, tan discutible como incongruente, que implicaría en la práctica la prohibición definitiva de la cuarta parte del ya cada vez más reducido número de materias activas que se emplean para combatir las plagas. AVA-ASAJA solicita por ello al Ministerio de Agricultura que tome partido en defensa de los intereses del sector agrario frente a las pretensiones de Sanidad en un tema tan sensible e importante para el campo, ya que hasta el momento y, de acuerdo con las averiguaciones efectuadas por esta organización, el Ministerio de Agricultura todavía no se ha pronunciado al respecto con la claridad y rotundidad que merece el caso.

 El sector arrocero valenciano afronta una campaña sumamente complicada. La combinación de altas temperaturas y de una elevada humedad que ha caracterizado el desarrollo del verano ha favorecido de manera extraordinaria la proliferación del hongo Pyricularia oryzae cuyos ataques continuos sobre las plantas están teniendo consecuencias fatales sobre la evolución del cultivo de este cereal en todas las zonas productoras valencianas: desde el parque natural de L´Alfufera hasta las marjales de Pego-Oliva y Almenara.

 AVA-ASAJA estima que la cosecha de la uva moscatel, cuya recolección empieza estos días y acabará a finales de septiembre, recupera los niveles medios de producción después del desplome sufrido el año pasado por la sequía en La Hoya de Buñol y La Ribera Alta. Estas perspectivas comerciales favorables contrastan radicalmente con La Marina y el Vinalopó, donde los temporales de pedrisco y la falta de lluvias han tenido una incidencia muy negativa. En el caso de Teulada se registran pérdidas de hasta el 80% en 622 hectáreas de esta variedad por culpa de la sequía, por lo que incluso se ha reclamado la declaración de zona catastrófica para estas localidades tan afectadas.

 La próxima producción de caqui rebasará por segundo año consecutivo las 200.000 toneladas, aunque las adversidades climáticas registradas en el campo valenciano como las olas de calor y los temporales de granizo han provocado una importante caída de frutos, tanto en los árboles adultos como sobretodo en las nuevas plantaciones, que rebajan al menos un 10% el aforo inicialmente previsto. Así se desprende de un estudio técnico de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), el cual también concluye que el menor número de frutas por árbol logrará en cambio un calibre óptimo para su comercialización en los mercados europeos.

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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) reclama la máxima vigilancia de los cuerpos y fuerzas de seguridad durante la recolección, el transporte pero sobretodo la venta de algarrobas y almendras en los distintos almacenes de recepción que proliferan en las comarcas valencianas al calor de una campaña caracterizada por los mejores precios que alcanzan ambos frutos secos en el mercado.

 Las lluvias de los últimos días apenas han conseguido aliviar la escasez pluviométrica causada por los tres años consecutivos de sequía que arrastra la Comunitat Valenciana. Por esta razón, los agricultores continúan sufriendo importantes restricciones en el suministro de agua de riego que llegan al 40% en las comarcas más afectadas, según un estudio realizado por AVA-ASAJA. De nuevo, esta circunstancia se traduce en un encarecimiento de los costes de producción derivados de la necesidad de aumentar tanto el número de riegos como la duración de los mismos, así como en una reducción de las cosechas por el estrés hídrico que sufren los árboles.

Esta semana empieza la recolección de las variedades más tempranas de uva en el campo valenciano. Según estimaciones de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), la producción sufrirá una disminución del 15% respecto a la media obtenida durante los últimos años debido a la sequía –por tercera campaña consecutiva–, así como las elevadas temperaturas desde el mes de mayo y los temporales de granizo.

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