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AVA-ASAJA alerta de que el primer plazo para re­clamar la moratoria de dos años por los créditos concedidos con motivo de las heladas de 2005 acabará mañana, día 19 de mayo. Se insta, por ello, a todos los afectados a acudir a las entidades financieras con las que suscribieron el préstamo a formalizar el aplazamiento ofrecido por la Generalitat ya que, de no hacerlo, justo al día siguiente –el miércoles, 20 de mayo- podrían cargarle a su cuenta la le­tra de la amortización del crédito correspondiente a este ejercicio.

A finales del mes pasado, la Conselleria de Agricultura informó primero por correo postal a los posibles beneficiarios de la moratoria y más tarde lo hizo en público, a través de una rueda de prensa celebrada el pasado 8 de mayo. El acuerdo, además, fue publicado en esa misma última fecha en el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV). En virtud de este compromiso, la Administración autonómica se hará cargo en solitario del coste del apla­zamiento del pago pendiente para este ejercicio y el que viene, lo que supondría un cos­te de 8,4 millones de euros y podría beneficiar a cerca de 6.600 agricultores de toda la Co­mu­nitat Valenciana.

 

A buena parte de estos productores les vence la letra del crédito el próximo miércoles, a otros en el mes de junio e incluso los hay que les podrá llegar en di­ciembre. Para todos aquellos que puedan estar interesados en el aplazamiento y con independencia pues de la mencionada fecha de vencimiento, AVA-ASAJA les recomienda que acudan a la entidad bancaria correspondiente para cumplimentar y entregar lo antes po­sible los formularios con los que solicitarlo. 

 

Por otra parte, el pasado viernes 16 de mayo en el DOGV se publicó una relación de beneficiarios de esta moratoria con arreglo a sus respectivos números de DNI. AVA-ASAJA sospecha que este listado es incompleto y se podrían haber excluido a cientos de agricul­to­res beneficiarios por lo que ya ha requerido por carta al departamento autonómico para que corrija a la mayor brevedad esta posible anomalía.

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La Comunitat Valenciana no se escapa de la crisis de precios en origen que sufre el sector oleícola nacional. Según un estudio de AVA-ASAJA, las cotizaciones percibidas por los agricultores a pie de campo han descendido más de un 35% sólo en el último año y ya se sitúan un 40% por debajo de los costes de producción. En el caso del aceite virgen extra, de acuerdo con los datos de la Conselleria de Agricultura, el precio en mayo de 2008 rondaba los 2,5 €/kg, mientras que ahora se encuentra en 1,7 €/kg.

 

Durante todo este tiempo, el precio obtenido por el olivicul­tor no ha compensado los costes, que AVA-ASAJA estima que han aumentado des­de finales de 2007 en casi un 50% (en especial fertilizantes, gasóleo y productos fito­sa­nitarios), con lo que los gastos mínimos para sacar el cultivo adelante alcan­zan los 3 €/kg. 

 

La organización agraria prevé que la producción valenciana de aceite de oliva en la campaña 2008-2009 rondará las 19.500 toneladas, casi un 20% menos que la de la temporada anterior. A nivel nacional, los aforos oficiales daban una producción de 1.018.000 toneladas, con una disminución también cercana al 20%. “No hay justificación para este descenso de los precios”, aclara el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, quien añade que “es la imposición abusiva de la gran distribución, reflejada en la generalización de marcas blancas, la que está distorsionando el mercado”.  

 

Por otro lado, la aparición, este año, de la ‘DO Aceite de la Comunitat Valenciana’ debería servir para crear una prestigiosa marca que sea sinónimo de excelente calidad. “Pero para consolidar el prestigio en el mercado del aceite de oliva virgen extra valenciano, el que más riqueza varietal y organoléptica tiene, se requiere del respaldo de la gran distribución, que lejos de contribuir está poniendo todos los obstáculos”, asegura Aguado.  AVA-ASAJA se suma a la petición de ASAJA y la de las cooperativas agroalimentarias españolas para que el Gobierno de España solicite a Bruselas la activación del mecanismo de almacenamiento privado de aceite con el objetivo de aliviar la actual rigidez que se observa en los mercados internacionales.

 

“Otra vez, la nefasta negociación del Ministerio en Europa ha traído consecuencias porque, al parecer, a nadie se le ocurrió pensar, cuando se negociaba la revisión de la PAC en 2007, en que los precios de intervención fijados tenían ya más de una década de antigüedad y de que convenía actualizarlos”, advierte Aguado. Precisamente, en el próximo Consejo de Ministros de la Unión Europea se prevé que se debata la propuesta española, griega e italiana para activar el meca­nismo de alma­cenamiento privado de aceite.

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Ya ha comenzado la siembra de las 15.000 hectáreas de arroz en el Parque Natural de La Albufera, donde se espera obtener una producción de 115.000 toneladas, según estimaciones de la AVA-ASAJA. La siembra se presenta como una “lucha contrar­reloj” dado el retraso en los trabajos de preparación y abonado de las parcelas debido a las lluvias registradas durante el secado de los campos. El tipo de arroz que se cultivará en el Parque Natural es el redondo en prác­tica­mente todas las parcelas.

En cuanto a variedades, cabe destacar el ‘Bomba’ por sus características organolépticas y la variedad ‘Albufera’, que sigue aumentan­do en superficie y tonelaje por su gran calidad y mayor capacidad productiva. 

 

El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, señala que los precios “dignos” que han percibido los arroceros en la pasada campaña “deben mantenerse” ya que los principales países productores del mundo, que al mismo tiempo son los máximos exportadores, mantienen cerradas sus puertas para garantizar su consumo interno. Además, “a nivel nacional la producción de arroz redondo, el típico cultivado en Valencia, ha disminuido y es el tipo largo el que prolifera en el resto de zonas productoras, tras la recuperación de los precios en origen en las últimas campañas”. 

 

A las limitaciones productivas que vienen establecidas por cultivar dentro de un Parque Natural, se añade una gran preocupación por las restricciones fito­sani­tarias ya en vigor y las que se impondrán en aplicación de la nueva regulación aprobada por el Parlamento Europeo. “Pese a que la Conselleria de Agricultura vie­ne traba­jan­­­do para preparar la situación que a medio plazo se podría dar, es ne­ce­sa­rio que la Ad­mi­nistración central, la europea y las grandes empresas de fitosa­ni­ta­rios se con­­­­­­cien­cien de la necesidad de ser flexibles para combatir las plagas.” 

 

Daños por avifauna

Otro gran problema viene dado por los graves daños que causa la avifauna en los arrozales, para los cuales la Conselleria de Medio Ambiente otorga año tras año unas “compensaciones insuficientes y discriminatorias”, según Aguado. Durante los días de siembra los ataques de aves son “mayores”: El año pasado en los términos municipales de Silla y Catarroja, AVA-ASAJA cuantificó en 150.000 euros las pér­didas oca­sio­nadas por la avifauna en tan sólo la primera semana de siembra.

 

El total de daños en la anterior campaña ronda los 500.000 euros, pero los arroceros afec­tados sólo recibieron 120.000 euros por parte de Medio Ambiente. En esta campaña ya se han producido daños en campos de maíz y arroz en el término municipal de Albalat de la Ribera –situados a cinco kilómetros del lago de La Albufera– los cuales, al ser los primeros en sembrar, han atraído a la avifauna.

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Cuatro meses y medio después de que se entregara a la Administración central y a la autonómica la tabla reivindicativa que las principales aso­ciac­io­nes agrarias consensuaron para atajar la crisis citrícola, AVA-ASAJA hace balan­ce del grado de desarrollo de la misma. En este sentido destaca la disparidad entre el nivel de com­promiso demostrado por la Conselleria de Agricultura y el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural, que en este tiempo no ha desarrollado plenamente ninguna de las medidas que entonces se reclamaron.

“Un mes y medio después de solicitar la cita, el secretario de Estado de Medio Rural, Josep Puxeu, llegó a Valencia para prometer el oro y el moro e incluso extrañarse por el motivo de las movilizaciones que anunciamos entonces, pero el tiempo ha de­mos­trado que sus palabras no significan nada”, denuncia el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado.

 

Efectivamente, Puxeu prometió en Valencia participar en las futuras promociones de zu­mo que se pudieran hacer para aliviar el mercado en fresco, pero lo cierto es que la única Administración de España que se decidió a hacerlas fue la valenciana.

 

En la línea de las medidas re­clamadas a corto plazo para mejorar la situación de los citricultores, el repre­sen­tante del Go­bierno avanzó que se incluirían a los agricultores en la línea de mil millones que iba a habilitar el ICO –pero los productores quedaron finalmente excluidos-; aseguró que se es­­tu­dia­ría el desacoplamiento de las ayudas del pago único de cítricos en su segunda cam­paña de aplicación, pero pese a los problemas regis­trados en la primera y a la exclusión de las ayu­das de la mayor parte de productores no asociados a una OP, el cambio no se ha in­tro­du­cido; se le reclamó la activación urgente de las medidas de gestión de crisis de la nue­va OCM de Frutas y Hortalizas para así retirar más género pero, tras analizar la situa­ción de la regulación existente y com­probar que tales posibilidades aún no habían sido desarrolladas por España, el asun­to fue olvidado.

 

Y en cuanto a las medidas fiscales y financieras, Puxeu dio garantías de que se con­si­derarían las circunstancias excepcionales de la presente ruinosa campaña, pero lo cierto es que la reducción de módulos recientemente aprobada ha sido –a juicio de AVA- “ridícula”. Es más, no sólo no se ha atendido a la venta a pérdidas que arrojan las liquidaciones que co­mienzan a llegar a los citricultores sino que –como destaca Aguado- “se ha incurrido en un evidente agravio comparativo” al negar a Valencia la moratoria de dos años en el pago de los créditos por las he­ladas de 2005 y conceder ahora a Andalucía, a cargo del reparto de fondos rurales, una par­tida especial de 11,1 mi­llo­nes de euros para ‘recuperar la capacidad productiva’ del olivar afectado por aquellos fríos.

 

Por el contrario AVA-ASAJA reconoce que la Conselleria de Agricultura sí ha adoptado algunas de las medidas que a corto plazo se reclamaron y trabaja en el desarolllo a medio de otras tantas. En primera instancia, además de las promociones de zumos, el departamento de Maritina Hernández ha asumido en solitario el coste (8,4 millones de euros) de la citada moratoria. Juto a ello y en la línea de lo planteado a medio plazo, también se trabaja en un sistema de reparto de las ayudas que recompense a los comercios que huyan de la práctica 'a resultas', en dotar al Observatorio de Precios de contenido real y práctico o en potenciar la investigación citrícola útil. Especial relevancia tiene, también, el comienzo de los estudios -a espaldas de la entidad estatal ENESA- para ofertar un seguro que cubra al citricultor frente a posibles hundimientos del mercado.

 

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 El presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), Cristóbal Aguado, aseguró que esta "crisis gravísima" que arrastra el campo les hace "muy duro tener que hacer frente a la amortización de los préstamos". Así, la concesión de la moratoria de dos años en los préstamos otorgados por las heladas de enero de 2005 les permite "ganar tiempo" y se convierte en "esencial para la supervivencia". También señaló que le hubiera gustado que el Ministerio se hubiera implicado.

La consejera de Agricultura, Pesca y Alimentación de la Comunidad de Valencia, Maritina Hernández, anunció que su departamento ha acordado junto a las entidades financieras una moratoria de dos años en el pago de los préstamos que el ICO concedió a los agricultores con motivo de las heladas de 2005.

 

La medida supone un coste económico para la Consejería, que asume el pago de los intereses a un tipo del 3,5%, de ocho millones de euros, que permitirán, aseguró la consellera, "mantener vivo un capital que afecta a 63 millones de euros", que tendrá 6.600 beneficiarios.

 

De este modo, la consellera destacó que el dinero podrá ser destinado a inversiones por parte de los agricultores en estos momentos "difíciles" y resaltó que se trata de una iniciativa que, por "voluntad política" ha acometido en solitario la Generalitat, porque, lamentó, ni el ICO ni el Ministerio han accedido a participar, aduciendo que era un tema "jurídico complejo".

 

En este sentido, Hernández lamentó que el Gobierno Central no se haya involucrado en la medida, a pesar de las negociaciones mantenidas, puesto su participación habría facilitado la tramitación, ya que, al tratarse de unos préstamos del ICO, se podrían haber articulado una prórroga en lugar de tener que "montar una nueva estructura".

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AVA-ASAJA denuncia que la rebaja llevada a cabo por el Gobierno central en los módulos del IRPF de la renta 2008 es “insuficiente” y estima que aún queda mucho margen para “aliviar a los agricultores y ganaderos por la pérdida de rentabilidad que llevan arrastrando desde hace años”. Así se manifiesta el presidente de esta organización, Cristóbal Aguado, quien además afirma que “los agricultores no pueden seguir pagando impuestos cuando llevan varias campañas trabajando con pérdidas”.

Tras una primera rebaja del Índice de Rendimiento Neto (IRN) en noviembre del año pasado, la Orden del Ministerio de Economía y Hacienda que se publicó en el BOE el pasado 1 de mayo informa de una nueva reducción en estos índices aplicables en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas para las actividades agrícolas y ganaderas afectadas por diversas circunstancias excepcionales.

 

La Orden, por tanto, no tiene en cuenta los efectos reales de la crisis de rentabilidad que atraviesa el sector y que es el verdadero problema de fondo. En el caso de los cítricos, se pasa de 0,26 a 0,20 excepto en las comarcas de la Vall d´Albaida, La Costera, La Ribera Alta y La Hoya de Buñol en que se fija un IRN de 0,14. Respecto de los frutales, se quedan en el 0,37, excepto en la comarca de la Ribera Alta, con un índice de 0,19 (ciruelo, melocotonero y nectarina); La Vall d´Albaida y La Costera con un 0,15 (albaricoquero, cerezo, ciruelo y melocotonero); y Los Serranos, con un IRN de 0,11 (albaricoquero y melocotonero).

 

En cuanto a productos hortícolas, se reduce sólo el tomate de 0,26 a 0,18 y la uva de mesa pasa de 0,42 a 0,30 para todas las zonas productoras. Además, en el sector ganadero, sólo ha visto reducido su índice el bovino de leche del 0,32 al 0,26. “Pese a los descensos, nos sigue pareciendo ridícula la nueva rebaja de módulos y así se lo hemos hecho saber a la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, a través de una carta”, asegura Aguado.

 

El responsable agrario remarca que “el agricultor tiene que pagar impuestos año tras año cuando acumula campañas consecutivas sin cubrir costes y el beneficio de sus cultivos o explotaciones ganaderas es nulo y un claro ejemplo de ello es la penosa situación que sufren los citricultores y los viticultores”.  

 

En este sentido, el informe sobre rentabilidad presentado en marzo por AVA-ASAJA tildaba de “ruinosa” la campaña de naranjas y mandarinas de 2008-2009. Las pérdidas para los citricultores valencianos alcanzaban hasta el 15 de marzo los 239 millones de euros, 363 en toda España.  

 

Similar situación padecen los viticultores de la Plana de Utiel-Requena, cuyos precios se han situado durante toda la campaña muy por debajo de los costes de producción. Además, el ritmo de ventas es también sensiblemente más bajo que en la campaña anterior. Por todo ello, “urge una revisión a la baja de los índices de rendimiento neto para reflejar de manera real la rentabilidad del sector”, concluye Aguado.

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Más de un millar de viticultores convocados por La Unió de Llauradors, los viticultores de AVA-ASAJA en Utiel-Requena y las cooperativas de esta comarca se han con­cen­tra­do esta ma­ña­na frente a la sede de la Delegación del Gobierno de la Comunitat Va­len­cia­na para re­clamar soluciones ante el colapso que sufre el sector. El pre­si­den­te de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado –que ha partici­pa­do en la protesta- ha de­nun­ciado la “in­di­ferencia” del Ministerio de Medio Am­biente ante la “de­sesperación y el nerviosismo que sufren los productores por el hundimiento del mer­ca­do”.

 

Además, ha reclamado que, como ya ha hecho la Conselleria de Agricultura, se aven­ga a ne­gociar un paquete de medidas para aliviar la situación. En torno a las 11 horas, Aguado junto con el resto de representantes de las or­ga­­ni­zaciones agrarias convocantes han entregado en el Palau del Temple la tabla reivin­di­ca­tiva consensuada. “Pese a que evidentemente sabían de nuestra llegada na­die, ni el delegado, ni el subdelegado nos ha recibido. Su ausencia ha sido el mejor re­­­­fle­jo de la aten­ción que merecen los viticultores para el Gobierno”, advierte el pre­si­den­te de AVA-ASAJA.

 

Pese a todo, los representantes de los productores han vuelto a re­­clamar a la Administración central –por tercera vez en menos de un mes- que se aprue­be con ur­gencia una des­tila­ción de crisis, el ‘módulo cero’ en el IRPF y se ha­bi­lite una lí­nea de créditos blandos a las cooperativas para que puedan adelantar el dinero de las li­qui­daciones a sus socios así como un conjunto de medidas financieras que sirvan también para dar liq­uidez al productor. 

 

En este sentido, fruto de las conversaciones de las últimas semanas, la Conse­lle­ria de Agricultura ha comenzado a informar por carta a los agricultores que pidieron cré­­­di­­tos bo­nificados por las heladas de 2005 sobre las gestiones realizadas con las en­ti­da­des financieras para establecer una moratoria de dos años en la devolución del capital pen­­diente. Junto a ello y en relación estrictamente con los viticultores, AVA-ASAJA viene manteniendo también contactos con el departamento de Maritina Hernández para lograr un aplazamiento en la devolución de los prés­ta­mos dados para proyectos de mo­der­ni­za­ción de bodegas, para financiar la deuda contraída por los planes de mejora o de pri­me­ra instalación, así como para poder asumir los costes de las labores agrí­colas es­tric­ta­mente vin­cu­la­das con el mantenimiento del cultivo.

 

 

En última instancia, ante la negativa rei­terada de ENESA (dependiente del ministerio) a desarrollar un segu­ro contra la crisis de precios, la organización agraria también ha co­men­zado a trabajar de la mano de la conselleria y de algunas com­pañías, en un seguro de cítricos que a medio plazo podría extenderse al resto de cul­tivos estratégicos valencianos, especialmente al vino.  El presidente de AVA-ASAJA ha advertido que “si el Gobierno mantiene la mis­ma sinrazón y obstinamiento en no escuchar y llegar a un punto de encuentro con los viticultores, estamos decididos a organizar una gran protesta, no sólo del vino, sino de to­do el sector agrario”.

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Agricultores de la comarca de La Safor de­nunc­ian que muchos puntos de venta de mercados municipales y cafeterías de la zo­na de Gandia y Oliva están adquiriendo naranjas locales para su venta sin un ori­gen claro, sin documentación y sin garantía de trazabilidad, calidad ni seguridad ali­men­taria. Por ello, AVA-ASAJA ha re­clamado por carta a las administraciones un mayor esfuerzo en la vigilancia de los caminos rurales e inspecciones en los puntos de venta y consumo (bares) de fruta.

 

El precio de las naranjas que se ofrece a dichos establecimientos ronda el euro por cajón (de unos 20 kilos). Esta cantidad está muy lejos de cubrir los costes de producción, lo que evidencia que la fruta adqui­rida podría ser robada del árbol o recogida del suelo y llevada directamente al punto de venta sin ningún tipo de trata­mien­to, confección ni control sanitario. 

 

Como señala el pre­si­den­te de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, “el fraude detec­tado perjudica a todos, productores, consumidores y Administración, que está permitien­do operaciones manifiestamente ilegales sin control fiscal, por ejemplo en el pago del IVA”. Así, “los citricultores no sólo están sufriendo cotizaciones ruinosas y robos de fruta en sus campos, sino que además ven como los precios se hunden aún más porque la fruta descartada acaba por entrar en el circuito comercial”, señala el dirigente agrario, quien además advierte que “los con­sumidores no pueden saber de dónde proceden las naranjas, por lo que no es descabellado pensar en posibles problemas sanitarios”.  

 

AVA-ASAJA recuerda que el delegado del Gobierno, Ricardo Peralta, se com­pro­­me­tió durante la última reunión del Grupo de Seguridad en el Ámbito Rural, el 12 de marzo, a reimplantar la orden aprobada en 1988, conocida como ‘Guía conduce’, que obliga a cualquier transporte de frutas u hortalizas a documentar su origen, aclarando cuestiones como la finca de donde procede, su vendedor, comprador, etc. Por su parte, represen­tan­tes del Consell advirtieron que se iban a intensificar las inspecciones en los puntos de destino en cuanto a la calidad y seguridad alimentaria de la fruta. 

 

AVA-ASAJA insiste a los agricultores en que faciliten matrículas de furgonetas ‘sospechosas’ para agilizar la labor de persecución de los delincuentes por parte de la Guardia Civil. Junto a ello, la organización agraria insta a denunciar todos los ro­bos y a transmitir estas irregularidades para evitar que la situación se agrave.

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AVA-ASAJA denuncia que los precios que están re­cibiendo los productores de cebolla no cubren los gastos por segundo año consecutivo. Según un estudio del Departamento Técnico de la organización agraria, el kilo de esta hortaliza se está pagando a pie de campo sobre los 17 céntimos de euro, uno menos que el año pasado. “Cuando los precios suben, llegan a Europa un barco con cientos de toneladas de ce­­­bollas sudamericanas para pre­sionar los pre­cios a la baja”, asegura el presidente, Cristóbal Aguado.

 

En 2007 y tras una temporada marcada por un importante descenso de la producción, los precios en origen rondaron los 0,30 euros/kg. Dos años después, en la semana que va del 6 al 12 de abril, el propio Observatorio de Precios del Ministe­rio de Medio Ambiente refleja que el precio de la cebolla en origen es de 20 cén­ti­mos de euro el kilo, mientras que el consumidor está pagando 1,10 euros, es decir, cinco ve­ces y media más de lo que recibe el agri­cultor.  

 

El estudio de AVA-ASAJA sobre la rentabilidad de esta hortaliza para la pre­sen­te campaña cifra los gastos de cultivo de cebollas por hectárea en 6.880 euros. Con los precios actuales, los ingresos sólo ascenderían a 3.200 €/ha., de lo que po­de­mos deducir que cada productor está viéndose forzado a poner de su bolsillo 3.680 euros por hectárea sembrada. La calidad de la producción valenciana tampoco parece ser recompensada por los operadores europeos. Los mismos calibres que en nuestra huerta son dese­cha­­dos o incluso destruidos (‘rotovatados’) por el agricultor por su nula salida co­mer­cial, se encuentran con suma facilidad en las partidas im­portadas de países no co­mu­nitarios que entran por puertos como el de Rotterdam. El precio es el factor cla­ve en tanto el kilo entra a un tercio de lo que ahora se paga en Valencia. “Prác­ti­ca­men­te la están regalando y así presionan los precios europeos  a la baja, con lo que nos es imposible competir”, asegura Aguado. 

 

El presidente de AVA-ASAJA lamenta en este sentido “la falta de peso po­lí­ti­co” demostrada por el Gobierno español en la defensa de las normas europeas de co­­­mer­cia­lización, que aseguraban una calidad mínima al consumidor y que re­cien­te­men­te fueron eliminadas por Bruselas. De igual manera, Aguado censura que, pe­se a los llamamientos reiterados del Parlamento Europeo a acabar con los abu­sos en la cadena agroalimentaria, “ni la Comisión Europea ni España hayan iniciado aún el de­sarrollo de una ley de comercio que defienda precios dignos para el agricul­tor que sí cumple con las exigentes normativas europeas”. 

 

El sector arrastra las consecuencias de la campaña pasada debido al fuerte ataque del hongo mil­­­­­­­­diu –que este año ha reaparecido con virulencia- así como por las importaciones baratas de Chile, Ar­­­­­­­­­gen­ti­­na y Egipto, que recientemente se bene­fi­ció de nuevas concesiones agrarias por parte de la CE. El hongo, que surge tras días calurosos, vientos de poniente y descenso de las temperaturas nocturnas y rocíos no mata la planta, pero sí afecta al desarrollo del bulbo.

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