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Las Directoras Generales de Producción Agraria y de Comercialización, Laura Peñarroya y Marta Valsangiacomo respectivamente, se reúnen mañana, a las 18:30 horas, en el Centro Social del Ayuntamiento de Utiel con los viticultores de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) de la comarca Utiel-Requena para explicar el resultado de la negociación que esta organización agraria ha mantenido con el departamento de Maritina Hernández durante los últimos 4 meses.

 

La Junta Comarcal de AVA-ASAJA ya se reunió la semana pasada con la conse­llera para consensuar el alcance del acuerdo hecho público ayer parcialmente a las organizaciones que no han participado en las reuniones de trabajo. Sin embargo, será mañana cuando todos los viticultores puedan conocer de primera mano los detalles de la moratoria de dos años en los prés­tamos para los planes de mejora y primera instalación que vencían entre el 1 de diciem­bre de 2009 y el 30 de noviembre de 2011, así como otras medidas puntuales en defensa del viticultor.

 

“La negociación va por muy buen camino, pero seguirá para intentar lograr otras reivindicaciones de la organización como las ayudas de mantenimiento a cooperativas a causa de la falta de ventas de vino almacenado”, afirma el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado.

 

“Es un acuerdo que demuestra que AVA y la Conselleria estaban negociando y que justifica más que sobradamente el que la directiva no estuviera oficialmente en la manifestación de abril frente a la Conselleria”, manifiesta Aguado, “protesta que sí hizo ante el Ministerio ya que, a excepción de la colaboración tardía en aportar la infor­ma­ción necesaria para que la Conselleria realizara los trámites de la moratoria, no se ha mojado ni ha apoyado al sector vitivinícola valenciano”.

 

En este sentido, AVA-ASAJA está estudiando organizar algún tipo de acción puntual frente al Ministerio “ante su falta de voluntad para colaborar en defensa de los intereses de los viticultores”. Entre las demandas, cabe añadir la destilación de crisis que el sector vitivinícola lleva reclamando varios meses para evitar excedentes, actuar ante importaciones de terceros países que inciden en dumping social y económico, y emprender campañas informativas sobre el consumo responsable del vino.

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La cebolla autóctona del Camp de Turia, la ce­bolla lliriana o de medio grano, no se ha salvado de los precios ruinosos que están obte­niendo las hortalizas en la presente campaña. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) denuncia que el 20% de los campos de cebolla han sido rotovatados en el término de Llíria porque los precios en origen- 0,03-0,09 €/kg en campo- no alcanzaban ni para los costes de recogida de la cosecha.

 

“Después de una campaña de cebolla absolutamente desastrosa en 2008, este año los precios han vuelto a ser pésimos y en la comarca serán muchos más los que se planteen abandonar el cultivo”, advierte el delegado de AVA-Llíria, José Vicente Rodilla. Los agri­cultores que no han optado por rotovatar sus parcelas, es decir, destruir y mez­clar la producción con la tierra de cultivo, “lo han hecho para al menos no perder tanto dinero, pero la situación realmente es insostenible”.

 

En este sentido, el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, señala que “en cultivos no leñosos como las hortalizas, habrá que plantearse una nueva estrategia: sem­brar un campo sólo si antes se pacta un buen precio por su cosecha”. Aguado reitera que “es necesario un contrato agroalimentario entre los eslabones de la cadena para evitar más riesgos en el campo, y si no hay precio, los campos mejor quietos”.

 

Según reconoce el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) en el Observatorio de Precios, el precio de la cebolla ha caído un 26% para el productor respecto la media de las dos últimas campañas, mientras que sólo baja un 5% en desti­no. En cuanto al porcentaje de participación en el precio final, el Ministerio sentencia que en 2008 fue del 18% para el agricultor, 4% para el mayorista y 78% para el minorista.

 

El Camp de Turia es la comarca productora de cebolla por excelencia de la pro­vincia de Valencia. Su capital, Llíria, queda reflejada en el nombre de la principal varie­dad autóctona. Conocida por su mayor tamaño, su tonalidad más blanca y su magnífico aspecto, la cebolla lliriana es apreciada por el consumidor por su escaso grado de picor. Así, no resulta extraño que ingleses y alemanes se la suelan comer en fresco, sin acom­pañamiento, como si de un postre se tratara. Dadas sus propiedades y su sabor, AVA-ASAJA pide primar la cebolla lliriana y otras variedades autóctonas sobre importaciones de terceros países que presentan una menor calidad.

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Ante los incidentes ocurridos esta ma­ña­na en el paso de La Jonquera, con piquetes de agricultores galos que impedían el tránsito de ca­mio­nes españoles, AVA-ASAJA exi­ge al ejecutivo francés que garantice la libertad de circula­ción de las mercancías. La or­ganización agraria achaca sin embargo estas protestas así como la nue­­va crisis de pre­cios que su­fre la fruta de verano y los productos perecederos europeos en general, a la pasividad del Eje­­cutivo español y comunitario frente a los abusos de la gran dis­tribución europea.

“Ante la com­plicidad de nuestro Gobierno con el atropello que está su­poniendo para el campo la gue­rra de precios entre las cadenas, nos vemos obli­gados a pe­dir amparo a la propia Ad­mi­nis­tración francesa, a la que respaldamos tan enér­gicamente por la sensi­bi­li­dad mostrada con la agricultura como le exigimos que facilite el paso de nuestros trans­por­tis­tas”, explica el pre­sidente de esta organización, Cristóbal Aguado.

Así mismo, AVA-ASAJA manifiesta su solidaridad con el motivo de la protesta citada, no así con los medios empleados. “Es lógico que los productores ga­los pidan mejores pre­cios, porque nosotros también los reclamamos, pero se están equi­vo­can­do gravemente en las formas porque no es la hortofruticultura española ni valenciana la que está destro­zan­do el mercado, sino los precios que están marcando los supermercados e hiper­mer­cados eu­ro­peos”, matiza Aguado quien lamenta que Bruselas y Madrid sigan “mirando hacia otro la­do pese a los reiterados llama­mien­tos del Parlamento Europeo y del propio Ejecutivo Fran­cés a acabar con estas prácticas”.

La organización agraria lamenta también la falta de firmeza del Gobierno español, que consiente que reiteradamente que agricultores, taxistas o transportistas franceses ha­gan valer la po­sición geoestratégica de la frontera de La Jonquera o Montpelier para ampliar los efectos de sus protestas. Ante la sucesión de hechos de similares características –tras un largo currículo, el último acto vandálico contra la agricultura española se dio en febrero del año pasado- AVA-ASAJA reclama contundencia y censura el sentido de mantener el co­mi­té mixto agrícola hispa­no-francés.

En este sentido, rechaza que este mismo modelo se quiera ahora trasladar en cuanto a las relaciones agrícolas y comerciales con Marrue­cos. “Lo que debe de hacer el Gobierno español es asegurarse pri­mero de que se cumple la le­ga­lidad –respetando el principio de libre circulación de la mercancía de la UE o los aranceles que se defraudan al vio­lar las importaciones de tomate marroquí los precios de entrada a la UE- y una vez conseguida tal cosa se ten­dría que facilitar el diálogo”, advierte Aguado.

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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) advierte que el abandono masivo de campos provocado por la falta de rentabilidad de muchos cultivos está dando alas para la rápida expansión de los incendios. Efecti­va­men­te, muchas de las parcelas de frutales y vid, en las zonas de interior o de cítricos y hortalizas en las del litoral, que antes eran ‘cortafuegos naturales’, hoy están copadas por ar­bustos, el mejor carburante para los incendios. “Los agricultores y nuestros campos siempre hemos sido los mejores aliados en la lucha contra los incendios, pero difícilmente podremos man­te­ner nuestras explotaciones limpias si con nuestros pro­ductos ya ni siquiera cubrimos los cos­tes de producción”, advierte el presidente de esta organización, Cristóbal Aguado.

 

En menos de 48 horas decenas de pequeños pero rápidos incendios han calcinado mu­cha más superficie que en los primeros siete meses de este año. A juicio de AVA-ASAJA, es evidente que tan preocupante proceso no sólo debe atribuirse, que también, al importante re­punte de las temperaturas.  Ejemplos como el acontecido recientemente en Lérida, donde de las más de 5.000 hectáreas quemadas, 2.269 eran agrícolas y ganaderas, debería ilus­trar a las au­toridades sobre la importancia medioambiental de mantener en condiciones tan­to el sue­lo forestal como el que limita con él, el agropecuario. Porque los pastos del ganado per­­miten también la limpieza de las zonas rurales. “De poco sirve gastar tanto dinero para com­­batir los incendios si dejamos al medio rural asilvestrarse de forma descontrolada. Y evi­tar­lo pasa por limpiar los bordes de los ríos de las cañas, mantener en condiciones los ca­minos rurales y sobre todo por dar una salida para que los agricultores y ganaderos pue­dan man­tener sus explotaciones en buen estado y no tener que abandonarlas ya arrui­na­dos”, de­nuncia Aguado.

 

Y tal consideración es compartida por los expertos en la materia. Sin ir más lejos, ayer y en el transcurso de unas jornadas sobre ‘Control de la erosión hídrica en España’, el ca­tedrático de Geografía de la Universidad de Valencia, Artemi Cerdà, advirtió que para la ges­­tión forestal es “fundamental el mantenimiento de una población viva en el ámbito rural” por­­que el abandono de la agricultura y la ganadería –denunció- ha “sido clave para que se pro­­­­duzca un crecimiento voraz de la cubierta general” que ahora puede ser víctima de las lla­­­mas, favoreciendo su rápida propagación.  

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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) advierte que las importaciones de almendra californiana amenazan con volver a hundir un año más el mercado valenciano y español debido a que la producción esta­dounidense sobrante que se destina este año a la exportación es un 131% mayor que el año pasado, pasando de 58 a 135 millones de kg.

 

“Europa, en lugar de inundar el mer­cado con almendra procedente del otro lado del Atlántico, debería primar la de mayor cali­dad, es decir, la valenciana”, señala Cristóbal Aguado, presidente de AVA-ASAJA.  Por este motivo, la organización pide a la industria agroalimentaria –repostería, helados y fábricas artesanales de turrón- que prime la almendra autóctona frente a la almendra importada de Estados Unidos.

 

Efectivamente, la almendra valenciana es mucho más rica en aceites vegetales y posee menor cantidad de agua, lo que le confiere unas carac­terísticas organolépticas únicas y un mejor sabor. En repostería, cocinar con almendra estadounidense implica acompañarla con sal para que su sabor resulte más suave al paladar, algo innecesario con la Marcona autóctona.   Aguado insta a los pasteleros y fabricantes de helado y turrón de la Comunidad Valenciana a inclinarse por la almendra local y otros productos autóctonos a la hora de elaborar sus productos.

 

“La combinación de la almendra Marcona con miel de romero, otro de los tesoros que nos ofrece nuestro campo, es lo que nos hace únicos además de tenerlos a la puerta de casa”, recalca Aguado, quien recuerda que en el caso de los turrones incritos en la DO Jijona y Alicante hay un porcentaje obligatorio que usar con la Marcona.  

 

La Comunidad Valenciana fue la cuarta autonomía con más producción de almendra en 2008. Para 2009 se espera doblar prácticamente la producción, alcanzando las 8.000 toneladas en la Comunidad y 60.0000 toneladas en toda España.  

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 AVA-ASAJA achaca buena parte del origen de la expansión de la plaga de mosquitos y de ‘mosca negra’ a las nue­vas limitaciones en materia fi­tosanitaria. La inusual propagación de estos insectos y sus efectos sobre los ciudadanos de municipios colindantes con la Albufera es hoy un pro­blema generalizado en las área de influencia de arrozales como los de Sevilla (Valle del Guadalquivir, en Doñana) o los de Ta­rra­­gona (Delta del Ebro) donde se han tenido que tomar me­didas excepcionales similares a las adoptadas por el Ayuntamiento de la capital del Turia.

 

El presidente de esta organi­za­ción, Cristóbal Aguado, advierte que como las restricciones eu­ro­peas irán a más “el pro­ble­ma lejos de ate­nuar­se podría pasar a ser en­dé­mico” y advierte que “la expansión sin control de las plagas no sólo afectarán a zo­nas próximas a humedales sino también a otras periur­ba­nas como, por ejem­plo, la de la Huerta de Valencia”.

 

Efectivamente, el humedal valenciano se ha convertido este verano en un cria­dero masivo de insectos, con po­blaciones sensiblemente superiores a las regis­tra­das en años anteriores. Lo acontecido en el lago ha provocado más daños de los habituales en el arroz pero también graves molestias a los ciudadanos, que han sufrido dolorosas picaduras y han llegado a saturar los centros sanitarios de la zona.

 

Y a juicio de AVA-ASAJA, el origen de este fenómeno no sólo responde a cuestiones cli­má­ticas, como la su­bida brusca de las tem­peraturas, sino que está íntimamente vinculado con las limitaciones que vienen sufriendo los arroceros en la lucha contra otras plagas es­tric­ta­mente agrarias, como el pulgón del arroz. “Los fitosanitarios se tiran contra una plaga concreta pe­ro permiten controlar otras, como en este caso los mosquitos ”, ex­pli­ca Aguado.

 

En este sentido y para la lucha contra el pulgón del arroz, la aplicación de la directiva 91/414 ha supuesto que sólo quede una materia activa contra esta plaga, el Etofenprox. Un pro­duc­to que es extremadamente caro y sobre el que la UE aún no se ha pronunciado sobre si se mantendrá en el listado de fitosanitarios autorizados. El descontrol de la plaga de mos­qui­tos y de ‘mosca negra’ ha obligado a los arroceros y al propio consistorio a asumir tal gas­to y el re­sultado ha sido que la población de insectos que afectaba a los vecinos efec­tivamente se ha reducido pero no así la del pulgón.

 

Contra el ‘cucat’ –que por las restricciones europeas desde hace años que se trata de controlar con sistemas de lucha biológica - se venía usando tam­bién el Malatión, que es­­te año ha sido prohibido. Se realizaban fumigaciones aéreas con­tro­la­das y a do­sis muy ba­jas sobre el cañizal, nunca sobre el agua del lago. Y el efecto de es­te in­sec­ti­ci­da contra el ‘cucat’ del arroz también era muy eficaz para controlar los mosquitos.

 

La regulación europea en materia medioambiental también prohibió este año la que­ma de la paja que siempre se ha realizado después de la siega del arroz. La consecuencia fue el podrido de toneladas de estos restos, la contaminación de las aguas, la muerte de pe­ces y ahora la sobrepoblación de mosquitos. “Cuando Bruselas toma decisiones de este ti­po tendría que pensar en las consecuencias medioambientales y antes de prohibir insec­ti­ci­das o prácticas agrícolas ancestrales tendría que dar las alternativas”, denuncia Aguado.    

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Las estadísticas oficiales de Eurostat de los últimos 11 años demuestran que existe una relación directa entre la participación española en el mer­­ca­do europeo de cítricos y el consumo. Es decir, en aquellos ejercicios en los que Es­paña aumenta su cuota en la UE -vende un porcentaje mayor del conjunto de na­ranjas y man­da­rinas comercializadas- se produce también un incremento simultáneo en los kilos por per­so­na adquiridos por los europeos (sean españoles o no).

 

 

Y la relación también funciona al con­tra­rio: cuando España vende menos sobre el total resulta ser que de igual manera se co­­men menos cí­tricos en el viejo continente. Para la Asociación Valen­cia­na de Agricul­tores (AVA-ASAJA) este dato confirma la mayor aceptación de la producción es­pa­ñola frente a la fo­ránea lo que, a juicio de su presidente, Cris­tóbal Aguado, “debiera ser un arma decisiva que los ope­radores podrían utilizar para de­fender mejor los precios ante la gran dis­tri­bu­ción”.Las estadísticas oficiales de Eurostat de los últimos 11 años demuestran que existe una relación directa entre la participación española en el mer­­ca­do europeo de cítricos y el consumo.

 

Es decir, en aquellos ejercicios en los que Es­paña aumenta su cuota en la UE -vende un porcentaje mayor del conjunto de na­ranjas y man­da­rinas comercializadas- se produce también un incremento simultáneo en los kilos por per­so­na adquiridos por los europeos (sean españoles o no).

 

Y la relación también funciona al con­tra­rio: cuando España vende menos sobre el total resulta ser que de igual manera se co­­men menos cí­tricos en el viejo continente. Para la Asociación Valen­cia­na de Agricul­tores (AVA-ASAJA) este dato confirma la mayor aceptación de la producción es­pa­ñola frente a la fo­ránea lo que, a juicio de su presidente, Cris­tóbal Aguado, “debiera ser un arma decisiva que los ope­radores podrían utilizar para de­fender mejor los precios ante la gran dis­tri­bu­ción”. 

 

Efectivamente, en naranjas y entre 1998 y 2008 sólo se dió un año en el que no se pro­­dujo esta relación. La excepción que justifica la norma se dio en 2003 cuando ocurrió que una mayor par­ti­ci­pa­ción es­pañola en el mercado naranjero europeo (se pasó del 50,6% de 2002 al 52,6%) no se correspondió con un mayor consumo (se pasó de los 7,4 kg/persona/año de 2002 a 7,0 kg/persona/año).  

 

Los datos proceden de un informe realizado por Intercitrus a partir de las estadísticas ofi­­ciales de Intrastat sobre los 10 mercados citrícolas de la UE no productores más impor­tan­tes, que acaparan la inmensa mayoría de las exportaciones citrícolas españolas. En líneas generales, el estudio confirma una tendencia hacia la disminución del consumo de naranjas –que ha pasado de 7,3 kg/persona/año en 1998 a 6,7 en 2008- que no se ve com­pensado por el de mandarinas –de 4,6 en 1998 a 4,5 en 2008-.  En el caso de las naranjas, el estudio confirma que “el alargamiento de las campañas favorece un incremento de la parti­cipación española en los mercados”.

 

Para AVA-ASAJA tal dato constituye una muestra más de la necesidad de graduar los envíos en función de las necesidades de los mercados, de coordinar las actua­ciones en fresco con la remisión de género a la industria de zumos, en definitiva “la conveniencia de que Intercitrus asuma su papel de interprofesional y en beneficio de todos cree las condiciones para que nuestros operadores puedan defender más fácilmente el pre­cio ante la gran distribución”, señala Aguado quien añade que “tenemos lo más complicado de lograr, el prestigio que da la ca­li­dad y ahora sólo nos queda lograr que eso se reconozca en los mercados”. En este sentido AVA-ASAJA denuncia el sinsentido de la política comercial seguida especialmente con las clementinas.

 

El estudio confirma que la cuota de participación de las mandarinas es­pa­ñolas en los 10 primeros mercados citrícolas europeos prácticamente no ha evo­lu­cio­nado, como tampoco el consumo per çápita: en 1995 se situaba en el 70,6% y 4,2 kg/persona y año; en 1998 en el 69,9% y 4,6 kg/persona/año; en 2005, en el 69,4% y 4,6 así como en 2008, con el 68,7% y sólo 4,5. “Los bajos precios no han servido ni para vender más ni para incentivar el consumo y en cambio han supuesto la ruina de todos, de los pro­ductores primero e incluso ahora de los propios comercios”, denuncia el presidente de AVA-ASAJA

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AVA-ASAJA denuncia que el informe presentado ayer por el Observatorio de Precios de Alimentación en el Comercio Minorista con­­firma que la ‘gue­rra de precios’ en la que está inmersa la gran distribución española se está realizando a costa del agricultor. Efectivamente, en el estudio realizado por el Ministerio de Industria y Comercio se advierte que los productos alimenticios que más baja­ron en estos establecimientos en el último trimestre fueron las frutas y hortalizas, con un des­­censo superior al 10% frente a una caída del 3,2% en el con­jun­to de la cesta de la com­pra.

 

“Para mantener su clientela, los grandes su­per­mercados e hipermercados se están ce­ban­­do con el eslabón más débil de la cadena, los productores, pero la dinámica destructiva que se inició primero y que aún no ha acabado con el abandono de campos se ha con­so­li­da­do y afecta ya a toda la industria agroa­li­mentaria”, advierte el presidente de esta or­ga­ni­za­ción, Cristóbal Agua­­do, quien la­menta la actitud del Gobierno que “cegado por abaratar los ali­­mentos, en lugar de to­mar medidas para frenar esta olea­da de despidos y cierres, está incentivándola”.

 

Efectivamente, el informe del gubernamental confirma que todos los formatos de la gran distribución están ‘cebándose’ con el sector hortofrutícola. La com­paración entre la evo­lución de los precios entre el conjunto de alimentos y las frutas y ver­duras según tipos de su­perficies así lo evi­den­­cia.

 

Así, los hipermercados bajaron los precios un 3,9% en los ali­mentos pero un 20,2% en los productos del campo; los grandes super­mer­cados (más de mil metros) lo hicieron un -3,8% y un -20,4% y los medianos supermercados (de 400 m a 999) los re­dujeron un -3,6% por el -19,6%, respectivamente. “Pero lo más grave es que los con­su­midores tam­po­co se están beneficiando porque sigue existiendo un abismo entre los pre­cios de los lineales y lo que se le paga, a pérdidas casi siempre, al agricultor”, explica Agua­do quien acusa de “cinismo” a la gran distribución porque “venden una rebaja en los ali­mentos para así ‘poner su granito de arena’ contra la crisis a costa de los demás y mientras mantienen in­tactos sus márgenes y beneficios”. Mercadona es, según el informe, la enseña nacional más barata en ali­mentación pe­ro aún lo es más en frutas y verduras.

 

Así, la mayor cadena es­pa­ñola de su­per­mer­cados rebajó sus precios un 4% en el último trimestre pero llegó hasta el 18,3% en el caso de los productos del campo. En este sentido, Aguado lamenta “que una empresa va­len­ciana que se hizo grande gracias a los valencianos y cuyos propietarios tanto han alar­deado de ‘responsabilidad social’ haya sido la primera en desencadenar esta des­tructiva gue­rra y es­tén ensañándose ahora con el sector hortofrutícola valenciano y español para tratar de aumentar su clientela”.  Y la expansión de las marcas de la distribución está siendo igualmente perniciosa.

 

Efec­tivamente, según un informe de la firma Adecco, el 63% de las empresas agroali­men­ta­rias ha recortado personal como consecuencia de este proceso y hasta un 36,6% advierte que tendrá que reducir su pro­ducción en los próximos meses. “El Gobierno no puede mantenerse impasible, no debe cruzarse de brazos o peor, fomentar este proceso con la falacia de que es beneficioso en época de crisis y debe in­tervenir como ya ha hecho Francia dando transparencia a los mercados con algo más que fríos estudios que se quedan en el papel”, afirma Aguado quien concluye que “la falta de respaldo de esta Administración a la agricultura se recordará como el mayor error político en la larga historia de España”.

 

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AVA-ASAJA lamenta la “falta de sensibilidad” con los regantes demostrada por la vicepresidenta Se­gunda y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, al rechazar aplicar a este co­lec­tivo un IVA con tipo reducido del 7% (hoy es del 16%). La ministra opta así por desoír el do­ble mandato acordado por el Senado (el 30 de junio de 2008) y ratificado por el Congreso de los Diputados el pasado 19 de mayo porque considera –según la carta de contestación re­mitida- que “estos momentos no son los más adecua­dos” para una rebaja fiscal de esta ín­dole.

La decisión se produce jus­to después de que se consume una subida anual de hasta el 70% en los costes de la electricidad para el riego. “Dados los desorbitados in­crementos en la factura de la luz que vienen sufriendo los regantes y la crisis irreversible que está afectando a toda la agricultura española me gustaría saber qué es lo que tiene que pasar para que el Gobierno se decida a bajarnos los impuestos”, se pregunta el presidente de esta organización agraria, Cristóbal Aguado. La petición del sector respaldada por el poder legislativo español se basaba en lo previsto en la Directiva 2006/112/CE del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) y tomaba como antecedente inmediato el caso de Italia, donde los regantes pagan un impuesto re­du­ci­do por la energía gracias a las gestiones que el Gobierno transalpino realizó en su mo­men­to con la Unión Europea.

 

Paradójicamente, el Ministerio de Economía y Hacienda ha de­cidido negarse a materializar este mandato de las Cortes, alegando que la aplicación de tipos re­du­ci­dos cuenta con la oposición de muchos Estados miembros "por la subida pre­su­pues­taria que supone la puesta en marcha de estas medidas y por el reducido efecto que ejerce en los precios finales de los servicios a los que afecta".  AVA-ASAJA reitera en este sentido que tal cosa no ha sido obstáculo –como se ha dicho- para que Italia mueva pieza pero, es más, para que Francia haya logrado re­cien­temente el respaldo de los Veintisiete pa­ra rebajar el IVA de bares y restaurantes del 19,6% al 5,5%.

 

El país vecino, asimismo, pre­para una segunda modificación para someter la venta al consumidor final de los pro­ductos no transformados, como frutas y hortalizas, a un por­cen­taje de IVA del 2%, en lugar del gravamen del 5,5% que soportan en la actualidad y para hacer extensible posteriormente tal modificación al resto de la UE. Tales ejemplos demuestran, como destaca Aguado, que la decisión “es sólo una cuestión de voluntad política y está claro que el Ejecutivo no la tiene. Ni la tuvo con la traumática forma de imponer el proceso de liberalización del mercado eléctrico, ni la tiene ahora para tratar de aliviar sus dramáticas consecuencias”. 

 

Desde 1 de julio de 2008, la factura eléctrica a los regantes se ha disparado hasta un 70%. A partir de aquella fecha, se eliminaron por decreto las tarifas especiales de riego, lo que ya supuso un encarecimiento de los costes para los que optaron por formalizar un con­trato en el supuesto nuevo ‘mercado libre’, del 30%. Tales contratos volvieron a subir desde el 1 de enero otro 10%. En última instancia y desde el pasado 1 de julio se han ‘actualizado’ el término de potencia regulado, lo que ha vuelto a suponer un nue­vo incremento de entre el 23,1 y el 30%.

 

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