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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) asegura que la actual crisis económica está obligando a muchos agricultores valencianos a dejar de cultivar sus tierras. Como consecuencia de ello, en miles de hectáreas de uso agrícola, antes cuidadas y vigiladas, la vegetación, en su mayoría malas hierbas, crece y forma en el periodo estival un manto seco de rápida combustión que llegado el caso puede ocasionar un incendio.

 

En los seis primeros meses del año, han ardido en nuestra Comunitat cerca de 1.750 hectáreas, pero las elevadas temperaturas de la última semana de julio junto con el viento de poniente, las tormentas y la voluntad insensata de algunos pirómanos hicieron disparar esa cifra hasta las 2.600 hectáreas.

 

En un solo día, el 23 de julio, se declararon en nuestras comarcas 18 incendios con un resultado de más de 800 hectáreas quemadas dos días después. Las lluvias del otoño y del invierno pasado provocaron un crecimiento elevado de matorral y vegetación que durante estos meses, con altas temperaturas y baja humedad ambiental se ha secado y es pasto fácil de las llamas. “Los incendios forestales son una piedra más en el tortuoso presente y futuro del paisaje y de la agricultura valenciana, pero se podría mermar su impacto si todos los campos estuvieran cultivados y cuidados, porque son el mejor cortafuegos natural y refugio seguro ante las llamas.

 

Además, con una agricultura viable se conserva el paisaje y ayudamos a mantener el tejido humano y económico de la zona “, afirma Cristóbal Aguado, presidente de AVA-ASAJA, quien añade que “una vez más, debemos recordar al Gobierno que no está cumpliendo con su obligación de ayudar a hacer viable la actividad agraria en nuestros campos con una Ley de Comercio Agrario que garantice precios justos en el campo dando seguridad de futuro a los pocos agricultores que quedan y favoreciendo el  relevo generacional”.

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A falta de pocos días para la siega en el parque natural de la Albufera y en el Marjal de Pego-Oliva, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) prevé una excelente cosecha de arroz, que alcanzará las 115.000 toneladas, de mayor calidad que la campaña anterior. Mientras los costes de producción se disparan, los precios en origen se estiman estables ya que el arroz de terceros países previsto para exportar es prácticamente el mismo que el del año pasado.

 

Incluso los precios podrían llegar a subir a corto plazo tal y como señala el responsable de la Sectorial de Arroz de AVA-ASAJA, Miguel Minguet: “Vegetativamente, el cultivo está en perfectas condiciones por lo que se espera una calidad excelente. Este año se ha sembrado más tarde y la recolección se va a retrasar un poco, pero no existe ningún motivo para que los precios no suban ya que no ha habido excedente”.

 

Con respecto a la incidencia de plagas, la restricción de productos fitosanitarios está provocando mayores costes y tratamientos menos eficaces. Las alternativas autorizadas elevan de manera alarmante poblaciones de insectos que estaban controlados con los fitosanitarios utilizados hasta ahora, como por ejemplo, la propagación de mosquitos en los arrozales del Parque Natural de L’Albufera, el Delta del Ebro y Sevilla.  Así mismo, el uso de los nuevos fitosanitarios está disparando los costes, que repercuten en la rentabilidad del cultivo. Los arroceros valencianos han pasado de pagar sólo en la lucha del pulgón de 3 a 35 euros/hectárea, lo que supone un incremento del 1.060%, y de 0,36 a 18 euros/hectárea contra la Pyricularia oryzae, un 5.000% más.

 

El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, advierte de que “las administra­ciones, en lugar de trabajar para que el sector agrario europeo y español sea cada vez más competitivo, está poniendo trabas en materia fitosanitaria, sin fundamentos científicos, que lo único que hacen es todo lo contrario: hundir a los agricultores”.

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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) estima que la próxima cosecha de chufa bajará un 20-25% respecto la campaña pasada, debido principalmente al descenso en un 15% de la superficie cultivada en la Huerta de Valencia y al importante retraso de la siembra por las persistentes lluvias del pasado mes de abril.

 

 

Para el responsable de la Sectorial de Chufa de AVA-ASAJA, Antonio José Gimeno, “la experiencia nos dice que al sembrar en mayo, unas semanas después de la época habitual, la cantidad de kilos bajará pero, en cambio, significa también que la calidad será excelente y la horchata de chufa tendrá un sabor más intenso”.

 

La merma de producción también contribuirá a “reequilibrar la oferta y la demanda” ya que los almacenes acumulan stocks (excedentes no vendidos hasta ahora).  Gimeno pide a las grandes cadenas de distribución y a los proveedores del sector que “apuesten decididamente por la chufa de calidad, y en este sentido que primen la compra de chufa amparada por la Denominación de Origen Chufa de Valencia, ya que competir sólo por precio ni beneficiará a los productores ni a los consumidores”. 

 

Asimismo, este agricultor de Alboraia exige una restricción de las impor­ta­ciones de terceros países, tales como Ghana, Mali o Níger, porque “las adminis­traciones evita­rían con ello una competencia desleal hacia los productores de la Huerta de Valencia, que no olvidemos son los principales guardianes del paisaje verde y productivo de este espacio natural alrededor de la ciudad de Valencia”. 

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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) alerta de la vertiginosa propagación de plantas invasoras en el campo valencia­no, especialmente de la ‘Araujia sericifera’, trepadora que puede alcanzar los 8 metros de altura y que compite con los naranjos en luz, agua y nutrientes, mermando la cosecha y amena­zando la vida de los árboles.

 

Conocida comúnmente como ‘miraguano’, esta mala hierba se reproduce rápida­mente, se adapta perfectamente a las condiciones en las que viven los cítricos, y es muy difícil de erradicar al no existir un herbicida específico para tratarla. “Germina a la som­bra del naranjo, junto al tronco, y cuando el agricultor la descubre ya le ha dado tiempo de enredarse entre las ramas, apretándolas, y empezar a cubrir la copa del árbol”, expli­ca el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado. La trepadora proviene de Sudamérica, concretamente del sur de Brasil y Argen­tina, y llegó a España para ser empleada en jardines. Sin embargo, su masiva reproduc­ción –cada planta genera centenares de semillas que el viento y el agua esparcen por los alrededores– y su rápido crecimiento –en dos años puede envolver un naranjo– la convierten en un enemigo para los agricultores de todo el litoral de la Comunitat Valen­ciana.

 

En el término de Dénia se aprecian numerosos campos, la mayoría no cultivados, colonizados por la planta invasora, al igual que ocurre cada año con mayor presencia en explotaciones de regadío de La Safor, La Ribera y L’Horta Sud y Nord. Aguado denuncia “las perversas consecuencias que comporta la importación sin los suficientes conocimientos ni precauciones de plantas foráneas que en unos pocos años son capaces de desplazar a la vegetación autóctona y de poner en peligro la viabi­lidad de explotaciones citrícolas”. Por otra parte, “casos como la ‘Araujia sericifera’ son una evidencia más del importante deterioro paisajístico que conlleva el cierre de explo­taciones en el medio rural”, continua Aguado, pues “los campos no cultivados son focos de dispersión de malas hierbas y maleza que se convierten en nido de ratas y conejos y que son potenciales núcleos de incendios”.  

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 La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) denuncia que los sustitutivos provenientes de China ponen en seria amenaza la viabilidad de la algarroba de la Comunitat Valenciana.

Habitualmente, la algarroba se usa como elemento base para la producción de piensos y para la alimentación de equinos, y el “garrofín”, extraído industrialmente de la semilla de la algarroba y cuyo precio garantiza buena parte de la rentabilidad del cultivo, se emplea para la industria de transformación tanto agroalimentaria como farmacéutica. En los últimos años, con la llegada de los nuevos sintéticos, la algarroba peligra más que nunca. Según Jose Antonio Ruiz, responsable de la Sectorial de Frutos Secos de AVA-ASAJA, la incorporación de estos sintéticos hunden el precio de la algarrobas, obligando a muchos agricultores valencianos a abandonar este cultivo milenario. “La llegada de la goma Guar, un sintético más económico aunque de menor calidad que la algarroba autóctona, provoca que los precios de origen de nuestra producción caigan”. La goma Guar se extrae de una planta de la familia de las leguminosas y se usa principalmente en la industria alimenticia, en jugos, helados, salsas y comida para mascotas. Otros sustitutivos procedentes de China que vienen consolidándose en el mercado europeo son la goma Cassia, que se utiliza como aditivo para alimentación animal, y la Tara, para consumo humano: sopas, helados y derivados lácteos. Sin em­bargo, el “garrofín” supera a las gomas chinas en cuanto a calidad y propiedades organolépticas.   La Comunitat Valenciana es el mayor productor de algarrobo de España, pero la influencia asiática está provocando la decadencia de nuestro sector, que ha disminuido su producción hasta los 10-15 millones de kilos al año. El agricultor pierde dinero ya que el coste de la recogida de la algarroba es igual o superior a los precios en origen.  

Como viene siendo habitual en los últimos años, por estas fechas comenzarán a producirse robos de algarroba en las comarcas valencianas del interior. AVA-ASAJA exige en este sentido una mayor presencia policial en los términos donde se cultivan algarrobos, así como un control más severo en los puntos de venta donde se podría adquirir la mercancía supues­tamente ro­bada.

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Los ganaderos valencianos llevan denunciando desde octubre de 2008, coincidiendo con el inicio de la vacunación de la enfermedad de la ‘lengua azul’, la aparición de reacciones adversas e incluso la muerte de ejemplares de ovino, caprino, y bovino. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) exige a las administraciones que compensen económicamente a los ganaderos por las pérdi­das ocasionadas y que reconozcan oficialmente el vínculo entre la vacunación y la res­pues­ta del ganado a la misma.

 

Aunque el Plan de la Vacunación que presentó el Gobierno para la cofinanciación de Bruselas ya dejaba claro que podrían haber animales fallecidos de­bido a la vacuna, ya que contemplaba indemnizaciones por animal, “hasta ahora ninguna administración, empezando por el Gobierno central, se resiste a admitir lo evidente y niega esta relación causa-efecto para así no tener que aportar a los ganaderos afectados unas compensa­ciones tan nece­sarias como justas”, denuncia el responsable de la Sectorial de Ovino-Caprino de AVA-ASAJA, Fran­cisco José Marco, quien añade que “todo esto sucede en un momento de grave crisis de precios en origen donde hay muchas explotaciones que po­drían cerrar”. La compensación que el Gobierno establece en el Plan por oveja muerta ronda los 100 euros, por aborto de oveja 18 euros, por cabra 90 euros, por cor­dero 54 euros y por vaca hasta 740 euros, en función de la edad y la producción láctea.

 

El número de animales muertos por estas causas ya ronda el millar sólo en la Comunitat Valenciana. Hay explotacio­nes donde se ha visto afectado hasta el 50% del ganado, llegando la mortandad al 10-16%. Los síntomas que presentan los animales po­cos días después de la vacuna son pérdida de apetito, encefalitis, problemas rena­les, pérdida de lana y de masa muscu­­lar, entre otros. El ganado afectado sufre abortos y fa­llos reproductivos, lo que perjudica a los ganaderos al tener menos animales y por tanto menos ventas y posiblemente menos primas de la PAC. La producción de leche se ve reducida en un 10-30%. Y además de la mortandad, el daño económico se pro­lon­gará hasta el próximo año por­que si el animal consigue sobrevivir, tardará varios meses en recuperarse y volver a quedar preñado, retrasando así el ciclo productivo.

 

Problema nacional

Hablamos de un problema nacional, que afecta a explotaciones de Extremadura, Castilla y León, Cataluña, Aragón, etc. En comunidades con gran tradición ganadera ya se han indemnizado algunas explotaciones que han tenido un porcentaje de bajas diferente al habitual, como ocurre en Salamanca. Con todo, la vacunación con­tra la ‘lengua azul’ no tiene marcha atrás y los ganaderos valencianos muestran un “temor manifiesto” a seguir ad­mi­nis­trando este remedio. En lo que llevamos de 2009 la vacu­nación ya ha comenzado en la Comunitat con un nuevo tipo de vacuna y en dos explo­taciones de Alicante y una de Valencia se han detectado problemas, activándose un protocolo de actuación.

 

Una vez establecido en la Comunitat Valenciana, la organización agraria exige la creación, en el ámbito nacional, de un protocolo de actuación de cara a la posible apa­rición de problemas en la próxima campaña. Este protocolo contempla la toma de muestras, la realización de un diagnóstico y una necropsia, así como la elaboración de análisis anatomopatológicos y laboratoriales necesarios, como sí ha puesto en mar­cha la Generalitat Valenciana.  

 

 

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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) critica que las enti­dades bancarias BBVA, Banesto y La Caixa no han suscrito la moratoria de los créditos por las heladas de 2005 que la Conselleria de Agricultura y seis entidades bancarias sí acor­daron el pasado 18 de mayo.

 

El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, recalca que “los agricultores va­len­cianos se sienten perjudicados por la manifiesta insensibilidad de estas entidades, so­bre todo cuando el interés de los préstamos está garantizado por la propia Conselle­ria”. En un momento de gra­ve crisis económica y falta de liquidez, los agri­cultores están “necesitados” de esta prórroga de capital, y el gesto hubiera sido una “demostración de que estas entidades quieren estar junto al sector agrario”.

 

Pese a conocer la difícil situación financiera, y dado que en noviembre vence el próximo plazo del pago pendiente para este ejercicio y el que viene, Aguado pide a las entidades bancarias que “reflexionen y echen una mano al campo valenciano ante una nueva campaña que se presenta dramática por la descapitalización del productor”.

 

Por su parte, el dirigente agrario agra­dece “el compromiso expresado en estos meses por las entidades bancarias que recogieron el guante de la consellera Maritina Hernández”, renegociando la mora­toria mediante nue­vos préstamos a un 3,5% de interés y dos años de carencia en la amortización del capital. Además de no tener que hacer frente a los pagos durante dos años, la medida también beneficia a los agri­cultores al mantener la bonificación de todos los intereses que generen el im­porte corres­pondiente a las amortizaciones a realizar durante las anualidades 2009 y 2010, así como la bonificación de los intereses de los préstamos vigentes de las operaciones financieras realizadas en el marco de este convenio.

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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) valora el paso dado por la Comisión Europea al endurecer los controles de las importaciones en materia de residuos químicos y de pesticidas, pero, de igual modo, exige a las distintas administraciones que refuercen el control en los puertos de entra­da europeos para evitar la entrada de plagas y enfermedades de cuarentena.

 

Efectivamente, la CE adoptó el 24 de julio un reglamento, que entrará en vigor en enero de 2010, en el que insta a los Estados miem­bros a reforzar los controles a la importación de alimentos y piensos de origen no animal con el fin de contrarrestar de una manera ‘más eficaz’ los riesgos por el elevado contenido en residuos. Por primera vez, Bruselas propone una lista de productos que son objeto de “estos controles inten­sificados” y que afecta a países exportadores tales como Argentina, Brasil, La India, Pakistán, Nigeria y Turquía, entre otros.

 

“Esta decisión es importantísima, pero no menos importante es garantizar la viabilidad de las empresas agrícolas valencianas evitando a toda costa nuevas plagas de terceros países”, afirma Cristóbal Aguado, presidente de AVA-ASAJA. Por tanto, el dirigente agrario insiste en “pedir a Bruselas, Madrid y Valencia que hagan un esfuerzo extraordinario para que además se habiliten exactamente los mismos estrictos controles para atajar las plagas. Que la seguridad sanitaria sea total”, reclama Aguado.

 

Menos del 6% de las importaciones de frutas y hortalizas de terceros países superan el límite máximo de residuos (LMR) establecido y, ni aún en tales casos, signi­ficaría necesariamente un riesgo para el consumidor. Por el contrario, Aguado sugiere que “igual o más necesario es el control de plagas porque la entrada de una sola cuesta muchos millones de euros a los productores, quie­nes además tienen cada vez menos fitosanitarios con los que poder combatirlas”.

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Las Directoras Generales de Producción Agraria y de Comercialización, Laura Peñarroya y Marta Valsangiacomo respectivamente, se reúnen mañana, a las 18:30 horas, en el Centro Social del Ayuntamiento de Utiel con los viticultores de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) de la comarca Utiel-Requena para explicar el resultado de la negociación que esta organización agraria ha mantenido con el departamento de Maritina Hernández durante los últimos 4 meses.

 

La Junta Comarcal de AVA-ASAJA ya se reunió la semana pasada con la conse­llera para consensuar el alcance del acuerdo hecho público ayer parcialmente a las organizaciones que no han participado en las reuniones de trabajo. Sin embargo, será mañana cuando todos los viticultores puedan conocer de primera mano los detalles de la moratoria de dos años en los prés­tamos para los planes de mejora y primera instalación que vencían entre el 1 de diciem­bre de 2009 y el 30 de noviembre de 2011, así como otras medidas puntuales en defensa del viticultor.

 

“La negociación va por muy buen camino, pero seguirá para intentar lograr otras reivindicaciones de la organización como las ayudas de mantenimiento a cooperativas a causa de la falta de ventas de vino almacenado”, afirma el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado.

 

“Es un acuerdo que demuestra que AVA y la Conselleria estaban negociando y que justifica más que sobradamente el que la directiva no estuviera oficialmente en la manifestación de abril frente a la Conselleria”, manifiesta Aguado, “protesta que sí hizo ante el Ministerio ya que, a excepción de la colaboración tardía en aportar la infor­ma­ción necesaria para que la Conselleria realizara los trámites de la moratoria, no se ha mojado ni ha apoyado al sector vitivinícola valenciano”.

 

En este sentido, AVA-ASAJA está estudiando organizar algún tipo de acción puntual frente al Ministerio “ante su falta de voluntad para colaborar en defensa de los intereses de los viticultores”. Entre las demandas, cabe añadir la destilación de crisis que el sector vitivinícola lleva reclamando varios meses para evitar excedentes, actuar ante importaciones de terceros países que inciden en dumping social y económico, y emprender campañas informativas sobre el consumo responsable del vino.

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