El sector arrocero valenciano afronta una campaña sumamente complicada. La combinación de altas temperaturas y de una elevada humedad que ha caracterizado el desarrollo del verano ha favorecido de manera extraordinaria la proliferación del hongo Pyricularia oryzae cuyos ataques continuos sobre las plantas están teniendo consecuencias fatales sobre la evolución del cultivo de este cereal en todas las zonas productoras valencianas: desde el parque natural de L´Alfufera hasta las marjales de Pego-Oliva y Almenara.

 AVA-ASAJA estima que la cosecha de la uva moscatel, cuya recolección empieza estos días y acabará a finales de septiembre, recupera los niveles medios de producción después del desplome sufrido el año pasado por la sequía en La Hoya de Buñol y La Ribera Alta. Estas perspectivas comerciales favorables contrastan radicalmente con La Marina y el Vinalopó, donde los temporales de pedrisco y la falta de lluvias han tenido una incidencia muy negativa. En el caso de Teulada se registran pérdidas de hasta el 80% en 622 hectáreas de esta variedad por culpa de la sequía, por lo que incluso se ha reclamado la declaración de zona catastrófica para estas localidades tan afectadas.

 La próxima producción de caqui rebasará por segundo año consecutivo las 200.000 toneladas, aunque las adversidades climáticas registradas en el campo valenciano como las olas de calor y los temporales de granizo han provocado una importante caída de frutos, tanto en los árboles adultos como sobretodo en las nuevas plantaciones, que rebajan al menos un 10% el aforo inicialmente previsto. Así se desprende de un estudio técnico de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), el cual también concluye que el menor número de frutas por árbol logrará en cambio un calibre óptimo para su comercialización en los mercados europeos.

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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) reclama la máxima vigilancia de los cuerpos y fuerzas de seguridad durante la recolección, el transporte pero sobretodo la venta de algarrobas y almendras en los distintos almacenes de recepción que proliferan en las comarcas valencianas al calor de una campaña caracterizada por los mejores precios que alcanzan ambos frutos secos en el mercado.

 Las lluvias de los últimos días apenas han conseguido aliviar la escasez pluviométrica causada por los tres años consecutivos de sequía que arrastra la Comunitat Valenciana. Por esta razón, los agricultores continúan sufriendo importantes restricciones en el suministro de agua de riego que llegan al 40% en las comarcas más afectadas, según un estudio realizado por AVA-ASAJA. De nuevo, esta circunstancia se traduce en un encarecimiento de los costes de producción derivados de la necesidad de aumentar tanto el número de riegos como la duración de los mismos, así como en una reducción de las cosechas por el estrés hídrico que sufren los árboles.

Esta semana empieza la recolección de las variedades más tempranas de uva en el campo valenciano. Según estimaciones de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), la producción sufrirá una disminución del 15% respecto a la media obtenida durante los últimos años debido a la sequía –por tercera campaña consecutiva–, así como las elevadas temperaturas desde el mes de mayo y los temporales de granizo.

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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) advierte del elevado número de accidentes mortales ocasionados por aplastamiento en el vuelco de tractores. Según los datos que maneja la Asociación Nacional de Servicios de Prevención Mancomunados Agrarios (AGROPREVEN), de la que AVA-ASAJA forma parte, en España hay una media anual de 72 muertes por accidentes con este tipo de vehículos agrarios, lo que significa que cada cinco días se produce el fallecimiento de un agricultor.

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El fuerte crecimiento que experimenta la demanda de chufa ecológica en los mercados europeos y la consecuente mejora de la rentabilidad para el productor se están traduciendo en una apuesta cada vez más firme por este cultivo en la huerta valenciana. En la presente campaña vuelve a aumentar el número de agricultores que deciden sembrar este tipo de tubérculos bajo los sistemas homologados de producción ecológica y, tras una década de tendencia positiva, la superficie ya alcanza el centenar de hanegadas.

 Los arroceros valencianos contarán este verano con la autorización excepcional de un tercer tratamiento fitosanitario que permitirá defender el cultivo de los ataques de su principal enfermedad, la piricularia (Pyricularia oryzae). La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) muestra su satisfacción por la rápida respuesta que tanto el Ministerio como la Conselleria de Agricultura han ofrecido ante las demandas de la propia organización agraria y cuya repercusión en el arrozal valenciano supondrá evitar unas pérdidas superiores a los dos millones de euros.

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