AVA-ASAJA denuncia una oleada de robos en campos vallados de kiwis y aguacates

Valencia, 14 de noviembre de 2018. Las cosechas de kiwis, especialmente, pero también de aguacates, que se cultivan en el campo valenciano se están viendo sacudidas por una oleada de robos que desatan una profunda indignación entre los agricultores. Ambas frutas subtropicales han empezado a introducirse decididamente en la Comunitat Valenciana debido a que los precios obtenidos en campo suelen resultar más atractivos que los percibidos con otros productos más tradicionales y ese factor de rentabilidad parece ser el que está animando a los ladrones a concentrar sus acciones delictivas en estos cultivos emergentes.

Los agricultores están comunicando a la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) una serie de sustracciones de kiwis y aguacates incluso en explotaciones que cuentan con un vallado perimetral, cuya instalación ha requerido una elevada inversión precisamente para evitar este tipo de asaltos. La organización agraria señala que los robos de kiwis se producen mayoritariamente en el término municipal de Picassent, mientras que los campos de aguacates víctimas de robos se concentran en Les Valls, en el Camp de Morvedre.

Un ejemplo especialmente ilustrativo del clima de inseguridad que padece el sector agrario es el de un asociado de Picassent que ha presentado tres denuncias a la Guardia Civil en cuatro días (el pasado domingo, ayer martes y hoy miércoles) por una sucesión de robos de kiwis en su campo vallado. Si sumamos los tres incidentes, la cantidad de producción sustraída asciende a unos 7.000 kilos que, teniendo en cuenta el precio medio de 0,60 euros por kilo que hay ahora mismo en el mercado, estarían valorados en un total de 4.000 euros. El agricultor, que explica que los ladrones lograron acceder a la explotación tras forzar y levantar la valla, ha perdido alrededor de la tercera parte de su cosecha, una circunstancia que convertirá una campaña que albergaba unas excelentes perspectivas comerciales en un ejercicio con graves pérdidas económicas. Su caso, desgraciadamente, no es un hecho aislado.

El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, subraya que “la inseguridad rural ha llegado a unos extremos inadmisibles y supone una lacra que amenaza la continuidad de cientos de explotaciones. Es inconcebible que un agricultor acuda a su lugar de trabajo, al campo, y se encuentre con que le han robado su medio de sustento con tanta facilidad y total impunidad. España se encuentra en el furgón de cola de la seguridad. En lugar de complicarnos la vida con más y más burocracia, queremos una administración que nos permita trabajar en paz y con la protección que pagamos a través de nuestros impuestos”.

Al respecto, Aguado ironizó al afirmar que “a los agricultores nos deberían de bajar los impuestos para que pudiéramos pagarnos la vigilancia de nuestros huertos, ya que las fuerzas destinadas a tal fin no dan abasto e incluso algún policía ha llegado a sugerirnos que pasemos la noche en el campo y les avisemos cuando vengan los ladrones, lo cual ya es el colmo”. El dirigente agrario ha enviado una solicitud formal al delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Juan Carlos Fulgencio, para reclamarle más medios en materia de vigilancia en el medio rural y sobre todo en aquellos cultivos que en estos momentos se encuentran en su fase óptima de maduración.

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