La UE prepara un acuerdo con Mercosur para importar 45.000 toneladas de arroz a bajo arancel que amenaza la estabilidad del sector valenciano

Valencia, 23 de febrero de 2018. La Unión Europea (UE) se encuentra inmersa en pleno proceso de negociaciones con los países de Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) y entre las propuestas que hay ahora mismo sobre la mesa figura la importación con arancel reducido de 45.000 toneladas de arroz procedente de los territorios que forman la citada alianza comercial. Los efectos que esas nuevas concesiones tendrían sobre el sector arrocero de Europa, y por consiguiente sobre el español y el valenciano, serían tremendamente perjudiciales, tal como acaba de denunciar en Bruselas Miguel Minguet, vicepresidente de la sectorial arrocera del COPA-COGECA -la entidad que agrupa a las organizaciones agrarias y a la cooperativas europeas- y a su vez miembro del comité ejecutivo de AVA-ASAJA.

Minguet acaba de participar en una reunión de alto nivel celebrada en la capital comunitaria y a la que asistieron el director general de Comercio Internacional de la dirección general de Agricultura de la Comisión Europea, John Clarke, el secretario general del COPA-COGECA, Pekka Pesonen, y los representantes de los sectores de la carne de vacuno y del azúcar, puesto que estos productos, junto al arroz y también cítricos, figuran entre los más sensibles a las consecuencias negativas que se derivarían del nuevo acuerdo comercial con Mercosur.

"Durante el encuentro -explica Miguel Minguet- pusimos de relieve que sería una barbaridad favorecer la entrada a Europa de arroz originario de los países del cono sur en condiciones ventajosas porque actualmente el equilibrio comercial en que el que se encuentra el sector arrocero de la UE es muy precario y firmar un pacto de estas características contribuiría a hacerlo saltar por los aires". Efectivamente, las importaciones por parte de la Unión Europea de arroces procedentes de Asia, especialmente de Tailandia, Camboya o Vietman, se han disparado durante los últimos años empujadas por la firma de sucesivos acuerdos comerciales que para los agricultores europeos dedicados al cultivo arrocero suponen una competencia desleal que les está dejando en una situación cada vez más complicada. Tanto es así, que los precios que perciben los productores italianos de este cereal se han hundido y esa misma tendencia bajista comienza a contagiar al resto de países comunitarios.

Además, y por lo que atañe directamente al arroz producido en la Comunitat Valenciana, hay que tener muy presente que la mayor parte del arroz de Mercosur que llegaría a Europa con arancel reducido en virtud del acuerdo que se está negociando es del tipo redondo (japónica), es decir, de la misma variedad que se cultiva en los parques naturales de la Albufera y de la Marjal Pego-Oliva, por lo que rivalizaría directamente a precios más bajos.

"Nunca antes el sector arrocero de la UE se había encontrado en una coyuntura tan estresante -señala Miguel Minguet-. Cada día aumentan las concesiones en materia de importación y nos enfrentamos a un efecto pinza en el mercado por la presión que ejercen los arroces de Asia, sobre todo, pero también los de otras procedencias como Uruguay o Estados Unidos. Además, nos parece que la Comisión Europea mantiene una actitud cínica e hipócrita en este asunto porque reconoce abiertamente que somos un sector sensible y continúa negociando la firma de nuevos acuerdos para introducir automóviles y productos manufacturados en esos países utilizando la agricultura como moneda de cambio".

Pero no es el arroz el único cultivo que resultaría seriamente perjudicado en el nuevo acuerdo con Mercosur, ya que los cítricos también están incluidos en el paquete de negociación. Los países de esa zona consideran prioritario introducir la mayor cantidad posible de zumo de naranja en Europa a precios bajos e impulsar también la entrada de cítricos en fresco, un aspecto que preocupa especialmente no tanto por la faceta comercia -ya que llegan a Europa cuando aquí no hay producción-, sino por el grave problema que entraña para la sanidad vegetal, puesto que esos países están infestados de plagas tan letales como el greening, el chancro o la mancha negra que podrían contaminar a la citricultura europea.

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