AVA-ASAJA denuncia el desprecio de la UE ante el clamor del sector agrario para zanjar el veto ruso

Valencia, 8 de agosto de 2017. La última campaña de frutas y hortalizas, con los mercados europeos colapsados y con los peores precios de las últimas décadas, ha colmado la paciencia del sector agrario en referencia al veto ruso. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) atribuye gran parte de la culpa de esta desastrosa situación al mantenimiento de este bloqueo, puesto que las 40.000 toneladas de fruta que actualmente resultan excedentarias en España, según cifran las organizaciones agrarias y el Ministerio de Agricultura reunidos en Madrid, es la cantidad que el mercado ruso solía demandar y que ahora, en cambio, contribuye a saturar los mercados comunitarios.

Por ello, el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, denuncia “la impasibilidad, el desdén y el absoluto desprecio que está mostrando la Unión Europea hacia el sector agrario y el hortofrutícola en particular al mantener, por decisiones estrictamente políticas y ajenas a la agricultura, un enfrentamiento con Rusia que a los tres años de vigencia ya alcanza pérdidas por valor de 2.000 millones de euros sólo en frutas y hortalizas a nivel nacional. Todos los representantes del campo valenciano, español y europeo están en contra de esta confrontación que, maquillajes y florituras económicas aparte, no está sirviendo de nada más que para perjudicar los intereses agrarios”.

La organización agraria recuerda que la Política Agrícola Común (PAC) destina numerosas ayudas a los cultivos y ganaderías continentales, mientras que deja la agricultura mediterránea a expensas de los mercados, ya que las subvenciones o son testimoniales o directamente no existen. En ese sentido, Aguado lamenta que “las políticas europeas nos recorten además, con el veto ruso, las posibilidades de acceder a mercados tan necesarios y contrastados como el moscovita”.

 

“Si la UE busca desencuentros con terceros países –prosigue Aguado– primero debería preocuparse por compensar debidamente a los sectores que puedan verse afectados, y eso con el veto ruso no está ocurriendo. Desde el bloqueo comercial los políticos no han perdido ni un euro de sus sueldos y no han sufrido las consecuencias, cuando deberían ser los únicos en pagar los platos que ellos mismos han roto. Los agricultores y ganaderos no han votado a los políticos para hacer estos desmanes sin consultarles antes ni compensarles después. Este comportamiento insensible de las élites políticas comunitarias, desconectadas de la realidad cotidiana, mueve a cada vez más ciudadanos a replantearse el proyecto europeo y a entender porqué crece el euroescepticismo”. 

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