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AVA-ASAJA cuestiona el análisis de la conselleria sobre la renta porque no refleja la crisis del sector

La organización agraria lamenta que la conselleria intente proyectar una visión optimista que no se corresponde en absoluto con la dura realidad del sector

 

Valencia, 21 de abril de 2017. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) cuestiona la manera de presentar y analizar los datos relativos a la evolución de la renta agraria por parte de la conselleria de Agricultura en su reciente informe sobre esta cuestión porque esa lectura de las cifras no refleja en modo alguno la dura crisis que arrastra el sector agrario valenciano.

Según el comunicado emitido por el departamento de la Generalitat que dirige Elena Cebrián el valor de la renta agraria valenciana en 2016 se mantuvo en torno a 1.900 millones de euros, por encima de la media de los últimos 10 años, y acto seguido destaca que la referida variable creció un 2,82% en términos constantes y un 3,56% en términos corrientes por Unidad de Trabajo Anual (UTA). Tales números dan pie a la conselleria, en ese mismo texto, a valorarlas, literalmente, “como un momento de inflexión por cuanto se está produciendo una reordenación de la producción hacia cultivos emergentes y apertura a nuevos mercados tras un periodo de crisis económica”.

AVA-ASAJA entiende que, por desgracia, las optimistas afirmaciones que lanza la conselleria de Agricultura no se corresponden en absoluto con la desoladora realidad que vive el campo valenciano y que a la hora de manejar ciertos datos no ha tenido en cuenta otras magnitudes de gran relevancia y que incluso ha pasado por alto otras cifras mucho menos halagüeñas contenidas en el propio informe.

Así, el departamento agrario de la Generalitat no toma en consideración factores tan decisivos como que la superficie de tierras de cultivo abandonadas en la Comunitat Valenciana se haya disparado hasta las 162.000 hectáreas o que a la hora de efectuar los cálculos sólo incluya a los agricultores afiliados a la Seguridad Social agraria pero no al conjunto de los perceptores de ingresos agrarios, es decir, a los denominados agricultores a tiempo parcial, que son la inmensa mayoría y que tienen que afrontar otro tipo de costes.

Asimismo, la conselleria tampoco alude al envejecimiento de la población agraria, con una media de edad de 62 años abrumadoramente mayoritaria, y no menciona en su comunicado otros datos que se extraen de su mismo informe y que resultan bastante menos favorables, tales como que la renta agraria por UTA ha descendido 20 puntos desde 2003 o que durante el pasado año la renta en los principales cultivos valencianos, esto es, frutales y hortalizas sufrió una caída del 2% y del 1,5% respectivamente.

Por tanto, el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, sostiene que el mensaje implícito que intenta transmitir la conselleria “mediante el uso de ciertas cifras y la interpretación de las mismas puede inducir al conformismo y llevar a pensar a los actuales dirigentes políticos y al conjunto de la sociedad que la situación del campo es buena, cuando en realidad los agricultores y ganaderos atravesamos una crisis de gran magnitud”.

El máximo dirigente de esta organización agraria señala también que “la actitud de la conselleria con este informe “resulta preocupante en la medida en que proyecta una imagen que no guarda relación con la coyuntura francamente adversa que afronta el sector y lo hace, además, cuando ya se cumplen dos años de legislatura y seguimos esperando que se materialice en términos presupuestarios la anunciada ley de estructuras agrarias, así como otras medidas que tendrían que servir para reactivar la actividad agropecuaria”.

Además, concluye Cristóbal Aguado, “si el departamento agrario de la Generalitat considera destacable y motivo de satisfacción que la renta agraria se mantenga por encima de la media de los últimos diez años, que han sido verdaderamente calamitosos, es como para ponerse a temblar. Si el sector estuviese funcionando de manera positiva se producirían incorporaciones de jóvenes, los agricultores apostarían por hacer inversiones y no se abandonarían tierras, pero lamentablemente nada de todo eso está sucediendo porque el actual panorama agrario valenciano es desolador”.