Las liquidaciones confirman el peor augurio de AVA-ASAJA: en 2 años podría perderse el 40% de los cítricos

Tras acumular importantes retrasos, los comer­cios citrícolas están remitiendo en masa las liquidaciones de esta campaña. Los re­sul­ta­dos confirman la debacle que AVA-ASAJA ya advirtió públicamente tres veces que se iba a producir. Sólo los productores de algunas mandarinas precoces y de otras tar­días así como los que colocaron su cosecha a marquistas consolidados –cuyas cotiza­cio­nes son las que se ven reflejadas en la Lonja de los Cítricos de Valencia- han podido salvar los muebles y vender su cosecha por encima de los cos­­tes de producción. Pero en líneas generales la ren­tabi­li­dad de la campaña se ha vis­to menguada porque el volumen facturado, las manda­rinas y naranjas que real­mente se han re­colectado y comercializado, han sido muchas menos de las habituales, ya que el bajo ca­li­­bre de los cítricos obligó a descontar entre un 20 y un 30% de las co­se­chas, que se que­daron en el árbol o se perdieron en el destrío. “A finales de noviembre ya dimos la voz de alarma e incluso intentamos convocar un pa­ro citrícola; antes de acabar el año avanzamos unas pérdidas de más de 134 mi­llo­nes de euros y en marzo elevamos tal cantidad hasta los 239 mi­llo­nes.

 

Las liquidaciones con­fir­man nues­­tros peo­res augurios: el sector ha traspasado ya el margen de lo asu­mi­ble y en dos años podría desaparecer hasta el 40% de la su­per­ficie citrícola valenciana”, ad­vierte el presidente de AVA-ASAJA, Cristó­bal Aguado. Prue­ba de tal cosa y de la alar­man­te crisis de liquidez que sufre el citricultor es el bajo nivel de suscripción de seguros que se está dando, con un volumen de primas que, según Agro­se­gu­ro, es a estas alturas más de un 30% inferior al contratado en las mismas fe­chas del año pasado.  

 

Efectivamente, como muestra las liquidaciones medias obtenidas y ratifican sen­dos gráficos basados en las cotizaciones del Observatorio de Precios del ministerio, sólo al co­mienzo -con variedades me­no­res como la Okitsu, Clemenpons y la Oronules- y al final de la temporada de clementinas (con la manda­rina tardía Ortanique o la Hernandina) se lo­gró superar el umbral de ren­ta­bi­­lidad marcado pa­­ra los pe­que­ños cítricos por el Ins­ti­tu­to Valenciano de In­ves­tigaciones Agrarias (IVIA).

 

En el caso de las naranjas, las liqui­da­cio­nes obtenidas están siendo aún si cabe peor, con reem­bolsos por kilo que sólo se acercan sin llegar a los costes del IVIA en el caso de la La­ne-Late. Y tales resultados con­trastan con las estadísticas oficiales da­­das por la Di­rec­ción General de Comercio hasta marzo de esta temporada, que en el ca­so de las man­da­rinas hablan de un precio en destino de la exportación de 0,80 eu­ros­/kg –casi siete ve­ces más por ejemplo que lo ob­tenido por la ‘clementina reina’, la Nules- y de 0,63 eu­ros/kg para las naranjas –seis veces más que lo pagado para la Nave­lina-. “Los precios lo­grados por los operadores no son tampoco altos, es más, en beneficio de to­dos tenemos que luchar porque sean ma­yo­res; pero lo que es evidente es que existe un gran des­fa­se entre ori­gen y destino que debemos corregir”, valora Agua­do. 

 

AVA-ASAJA reclama por todo ello acelerar el grado de cumplimiento de la tabla rei­­­vindicativa remitida a las Administraciones antes de Navidad e insiste en la necesidad de re­to­mar el diálogo para comenzar a planificar la próxima campaña. En este sentido, la or­ga­nización agraria matiza que, en el caso de la Conselleria de Agricultura, se man­tiene una línea de diálogo abierta que ya ha dado algunos frutos destacables “pero es ne­­ce­sa­­rio implicar al Gobierno central, que hasta el momento no ha movido pieza en esta cri­sis”, matiza Aguado.

 

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