Las organizaciones agrarias aplazan las protestas por la buena disposición negociadora de la Generalitat

La UNIÓ de Llauradors i Ramaders (La Unión), la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA)  y Unión de Pequeños Agri­cul­to­res (UPA-PV) –con la aquiescencia de las cooperativas agrarias valencianas, que se han mantenido a la expectativa de lo que fueran a disponer los principales sindicatos agra­­rios- han acordado esta mañana aplazar momentáneamente las pro­testas, in­clui­do el paro general convocado para fechas próximas a Navidad, tras comprobar la bue­na predisposición negociadora de la Conselleria de Agricultura.

 Las organizaciones agra­­rias valencianas retomarían la senda de las movilizaciones en el caso de que el Mi­­nisterio de Medio Ambiente, Medio Rural y Medio Marino no mostrase idéntica ac­ti­tud a la hora de concretar las medidas propuestas para aliviar la crisis citrícola a corto plazo y para co­rre­gir los problemas estructurales que tiene el sector.

 

La Administración autonómica ha transmitido en los últimos días a los re­pre­sen­­­­tantes agrarios valen­cia­nos su intención de asumir la mayor parte de reivin­di­ca­cio­nes contenidas en el documento conjunto suscrito por las tres entidades con­vo­can­tes del paro citrícola y que el pasado jueves fue entregado personalmente a la titular au­to­nó­­­­­mica de Agricultura, Maritina Hernández. Los representantes de los ci­tri­cul­­tores va­len­­­­cianos esperan ahora la reacción del departamento de Elena Espino­sa, que ayer re­­cibió la tabla reivindicativa que es de su ámbito competencial.

 

AVA-ASAJA, La UNIÓ de Llauradors y UPA-PV insisten en que en las actuales circunstancias se imponen medidas conjuntas que impliquen tanto a la Administración valenciana como a la central, que a su vez debe mediar para que los gobiernos del resto de regiones citrícolas también se involucren en las soluciones a la crisis. Es ne­cesario, por tanto, que se dé una actuación política, presupuestaria y geográficamente coordinada entre las máximas autoridades agrarias del país, incluidas las de And­alucía, Murcia, Cataluña y la Comunitat.

 

Las organizaciones que en su momento optaron por movilizarse para dar res­puesta al clamor de sus asociados ven ahora, tras constatar más de dos meses de campaña ruinosos, como el mercado en origen comienza a recuperarse. Un hecho que refuerza la necesidad de que los acuerdos que emanen de este proceso de diálogo no sólo incluyan un paquete de medidas de choque a corto plazo sino que además de­finan la hoja de ruta para evitar que en el futuro se puedan repetir si­tua­cio­nes tan crí­ti­­cas como las que viene sufriendo el sector repetidamente durante las úl­ti­mas cam­pa­ñas.

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