AVA-ASAJA pide al Gobierno que aproveche el ‘chequeo’ de la PAC para descoplar ya el pago único a los cítricos

AVA-ASAJA reclama al Gobierno que apro­veche la revisión de la Política Agrícola Común (PAC) para enmendar su error y acabar con el periodo transitorio de dos años que im­pu­so en 2007 para el nuevo pago único de cítricos.  "El man­tenimiento acoplado de los pagos sólo ha servido para com­plicar la salida del gé­ne­ro del mercado en fresco a la industria de zumos y el cobro por parte de los pro­­duc­tores de la ayuda que les corresponde", advierte el presidente de la asociación agra­­ria, Cris­tóbal Aguado.

Además, el líder agario defiende un desacoplamiento total e inmediato de todas las ayudas co­munitarias para todos los cultivos, como Bruselas aconsejaba en su pro­puesta. De aprovecharse la disposición que ahora habilita el ‘chequeo médico’ de la PAC se atendería el clamor unánime ya existente entre citricultores y cooperativas, que ya han recla­mado formalmente al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural que no mantenga en la próxima campaña la obligatoriedad de remitir a la industria unas cantidades mínimas de na­ranjas o mandarinas.  

 

En lo demás, la reforma pactada supone la consolidación de la política de recortes de los fondos estrictamente agrícolas y la na­cionalización de la propia PAC que quedaría casi desmantelada. “Una vez más los funcionarios de Bruselas, por mu­chos y cos­tosos informes que hayan encargado, no han sabido dibujar cuál es el pa­norama agrí­co­la que tiene Europa y que necesita para el futuro”, advierte el líder de AVA-ASAJA. 

 

No obstante, la organización agraria matiza que el aumento de la modulación de­ci­dido (tras­vase de fondos agrarios a los de desarrollo rural) tendrá un impacto menor pues­to que la detracción fijada se aplicará a los perceptores de ayudas superiores a los 5.000 euros, cosa que cumplen pocos agricultores valencianos. Sí preocupa, en cambio, que el Consejo plan­tee dejar el límite mínimo para recibir subvenciones en 100 euros o una hectárea o la posibilidad concedida a España de aplicar un coeficiente para es­ta­blecer tal mínimo en más de 300 euros o en una superficie de dos hectáreas que po­dría dejar fuera de estos fondos a miles de agricultores con estructuras minifundistas principalmente valencianos.

 

De igual manera, la or­ga­ni­zación agraria se mostrará vigilante con las consecuencias que sobre la PAC tendrá la in­cor­po­ra­ción a la legislación sobre el agua de ciertas normas de condicionalidad sobre ‘franjas ribereñas y el riego’. Con censurar la desviación de fondos hacia el también llamado ‘segundo pilar’, AVA-ASAJA valora la inclusión en este fondo de planes para el fomento del seguro agrario, contra el cambio climático, a favor de la bioenergía y de la buena gestión del agua así como el aumento del límite máximo de inversiones para jóvenes agricultores, que se leva de 55.000 a 70.000 euros. “Pero si la PAC no vela por la agricultura y no se mejoran las rentas de los productores, difícilmente se podrán dar nuevas incorporaciones al campo”, concluye Aguado.  

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