Eliminar las normas de calidad en frutas y hortalizas supone para AVA-ASAJA volver a la “agricultura tribal”

La Comisión Europea (CE)  ha sacado adelante su pro­­­puesta para eliminar la mayor parte de normas de calidad de frutas y horta­lizas. Así, sólo se mantendría la regulación establecida para diez cul­­­­­­­­­tivos –entre ellos los cí­tri­cos, le­chugas, to­mates, fre­sa o me­lo­co­­tón- pero se suprimiría la de otros 26 productos frescos me­dite­rrá­neos. El pre­si­den­­te de AVA-ASAJA, Cris­tó­­­­­­bal Aguado, ad­vier­te de que "la decisión es propia de la agricultura tribal del pasado y da­ña­­rá por igual al con­su­midor".

 

Aguado añade que "esto ayudará a hacer de Europa el ba­su­rero del res­to del mundo y que perjudicará al agricultor, que tendrá que com­petir con el género importado, más barato pero que ahora entrará sin las li­mi­ta­cio­nes de ca­lidad de antes”. 

 

La iniciativa ha sido aprobada gracias al giro dado por Alemania que, pre­sio­nado por el ejecutivo comunitario, arrastró a suficientes países como para superar la mayoría de blo­queo. En la votación del Comité de Gestión de esta mañana, de hecho, hasta 16 Estados miem­bros han votado en contra de la propuesta pero la abstención de dos –Portugal y Austria- y el voto favorable de otros nueve, liderados por Gran Bretaña, ha sido determinante para de­jar en manos de la CE la decisión, que comenzará a aplicarse en la temporada 2009/2010.

 

“Mientras en EEUU refuerzan su política de calidad con la aprobación de ‘mar­ke­ting orders’ para cada vez más cultivos, en la UE –que ya es el primer mercado horto­fru­tíco­la del mundo- se da un nuevo paso atrás”, se lamenta Aguado quien postula la conveniencia que estas cuestiones vengan reguladas por la Organización Mundial del Comercio (OMC).   

 

Los 26 cultivos que se quedarán sin normas de calidad se po­drán comercializar a gra­nel y solo se les reclamará la identificación del país de ori­g­en. El único re­que­ri­mien­to exigido a este respecto es que cumplan con la genérica definición de tener “una ca­li­dad sana, cabal y comercial”. Para el resto –que la CE aduce que re­pre­senta el 74% del comercio continental- seguirán en vigor las nor­mas referidas a calibres, pe­so, número de fru­tos, homogeneidad que definen los distintos tipos de formato y calidades y que hasta ahora eran determinantes en la conformación de un precio para el consumidor.

 

Sin em­bargo, el tex­to aprobado por Bruselas extiende esta desregulación de la calidad in­clu­so a los diez cul­tivos mentados para los que se mantienen las normas, que po­drían pasar a venderse sin cumplir los requisitos siempre que en su eti­que­ta­do se acla­re que “no son con­for­mes con las normas de co­mer­cia­li­za­ción co­mu­ni­ta­ria” o se especifique que se trata de un “pro­ducto pa­ra transformación”, un extremo que AVA-ASAJA considera igual­men­te “ina­cep­ta­ble”. 

 

“La desaparición de las normas europeas provocará que se refuercen los regla­men­tos privados que la gran distribución ya aplica, no para conseguir mejores es­tándares de ca­li­dad, sino para forzar a la baja los precios de las frutas y hortalizas”, advierte el presidente de la organización agraria. “La sinrazón de la política comunitaria impuso primero el des­con­trol en las fronteras, con lo que la entrada de plagas es una constante y ahora se prepara para abrir las puertas a la importación barata y de baja calidad.

 

En el ho­ri­zonte, de no me­diar reacción, se encuentra ahora una nueva regulación para dejar a los agri­cultores sin me­dios con los que defenderse de las plagas”, advierte Aguado quien cuestiona que a medio plazo se puedan conseguir los objetivos perseguidos por la CE –abaratar los precios- puesto que en el “momento en que Europa pase a depender de la importación la inflación de los alimentos estará garantizada”.

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