La caída de la cosecha citrícola reguló la exportación de la pasada campaña y los precios mejoraron un 21%

Según el último informe oficial de Comer­cio Ex­terior, los precios por kilo de cítricos exportados aumentaron de septiem­bre del año pasado a julio del presente un 21% con respecto al mismo periodo del año an­terior. A juicio de AVA-ASAJA, los datos co­rrespondientes a la pasada tem­porada ci­trícola evidencian que fue el histórico des­censo de la producción, de más del 25% en la Comunitat, el que sirvió para regular la cam­paña y permitió con ello me­jorar las li­­qui­daciones tanto del sector comercial como del sector productor. “Como cual­quier em­presa, an­tes de iniciar su gestión comercial, los representantes de todo el sector citrícola he­mos de sentarnos para hablar, planificar y fijar prioridades, porque para esta tem­po­rada la na­tu­raleza no podrá hacer nuestros deberes”, advierte el pre­si­den­te de esta or­ga­nización, Cristóbal Aguado.  

 

Así, siempre según los datos de la Dirección Regional de Comercio del mi­nisterio, a lo largo de la campaña 2007/08 se exportaron 3,13 millones de toneladas de cítricos, un 16% menos que en la 2006/07. Pese a que el volumen colocado en el extranjero fue menor, los operadores lograron facturar un 1% más has­ta llegar a los 2.364 millones de  toneladas. El cociente resultante de tales datos arroja un precio medio por kilo de 0,75 euros, por los 0,62 de la temporada pasada. “Si con menos se consiguió más, ahora que tenemos mayor producción hemos de asegurarnos que ello no signifique peores precios, ni para los citricultores, ni para el comercio”, explica Aguado quien añade que para conseguirlo es “necesario re­gular la calidad, asegurarse que sólo se venderá la fruta más comercial, analizar los consumos de los distintos mercados y relacionarlos con la producción disponible en cada momento…” 

 

El disponer de casi un millón menos de toneladas permitió incluso que du­rante la temporada pasada no se produjera el tradicional cuello de botella en la exportación a Europa que suele hundir las cotizaciones en noviembre y diciembre. Durante ésa crítica fase, según el citado informe, se colocaron muchas más cle­menti­nas y naranjas navelinas que en la temporada anterior e incluso en tales circuns­­tan­cias los precios en destino no se resintieron y aumentaron en tales meses un 15 y un 18%, res­pectivamente.  

 

“Si ahora que tenemos mayor producción la logramos regular en origen, no sólo estaremos mejorando la calidad de nuestro producto y con ello incentivando su con­sumo, sino que además daremos armas a nuestros operadores comerciales para que defiendan mejor el precio ante la gran distribución”, explica el líder de AVA-ASAJA. “Actuar de esta manera –continua Aguado- y hacerlo a través de acuerdos en el seno de Intercitrus sería lo maduro y serio, propio de la citricultura del siglo XXI. Esperar a verlas venir y no aprovechar esta cosecha para incrementar mer­ca­dos y mejorar la imagen de nuestro producto sería ganarnos un nuevo fracaso”.

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