AVA-ASAJA denuncia que mientras el crudo caía un 32% los abonos derivados de él subían hasta un 46%

El brusco descenso del 32% de las co­ti­za­­ciones que acumula en los dos últimos meses el mercado del petróleo no se está re­­flejando en el de los fertilizantes derivados directamente de él, que en ese mismo pe­riodo han continuado aumentando sus precios hasta en un 46%. AVA-ASAJA de­nun­­cia también que la caí­­da sostenida desde comienzos de año en las cotizaciones de los cereales está muy lejos de re­per­­cutirse en el pre­cio de los piensos. 

 

 

 

 

“La Comisión Nacional de la Competencia debería ampliar la investigación que ha abierto recientemente sobre los precios del petróleo y su relación con los car­bu­­ran­­­­tes a otros imputs que afectan de lleno al sector alimentario y en los que tanto los agricultores como los consumidores somos los principales dam­nifi­ca­dos”, advier­te el pre­­sidente de la organización, Cristóbal Aguado.

 

De igual manera, el líder agra­rio re­­cuer­­da que “durante el tiempo en que las cotizaciones del petróleo y de los ce­rea­les estaban disparadas, los agricultores fui­mos sa­ta­ni­za­dos y metidos en el grupo de los especuladores. Ahora que se ha in­ver­­tido la situación y las ma­te­rias primas ba­jan, los productores valen­cia­nos seguimos sufriendo in­cre­­mentos en los costes y los con­sumidores continúan pa­gando lo mismo o más in­cluso que entonces”. 

 

El caso más evidente de este fenómeno se está dando en cuanto a la evo­lu­ción del petróleo o el gas natural y sus relaciones con los abonos que derivan casi ente­ra­­­­­­mente de estas energías. Efectivamente, el pasado 11 de julio, el precio del ba­­rril de Brent (el de referencia europeo) alcanzó el máximo histórico de 147 euros pero desde entonces el crudo ha seguido una irrefrenable tendencia a la baja hasta situarse en unos 100 euros.

 

Por el contrario, y frente a este des­cen­­so del 32% registrado durante los últimos dos meses, los fertilizantes ni­tro­genados di­rec­ta­­mente re­lacionados con el crudo han experimentado subidas de entre el 11% y el 46%.  Incrementos que han sido mayores si cabe entre los complejos de fertili­zan­­­tes que también usan nitrógeno (derivados del crudo) pero fundamentalmen­te en­­­tre los abo­nos químicos potásicos y fosfóricos que en cambio dependen de la mar­­­­cha de las ex­plotaciones mineras. “A estas subidas habría que sumarle las más graves acon­te­ci­das anteriormente cuando se nos decía que era precisamente el pre­cio del pe­tró­leo lo que justificaba que los fertilizantes se hubieran duplicado o triplicado”, denun­cia Aguado.   

 

Destaca igualmente la situación de los piensos y su re­la­ción con las co­tizaciones a la baja del grano. Efectivamente, la crisis ganadera pro­vo­­­ca­da por la es­pectacular subida del alimento para los animales acumulada en 2007, además del cierre de multitud de granjas y de la reducción de la cabaña, ha de­generado ya este año en una caída generalizada de la de­man­da de piensos. Este he­cho, unido a la re­cu­peración planetaria de la cosecha de ce­rea­­les, ha provocado que durante 2008 las cotizaciones en origen de la ce­ba­da, ave­­na o maíz con la que se hacen los piensos y muchos compuestos bajen entre un 10 y un 25%. Pese a ello, AVA-ASAJA ha cons­tatado que los precios del alimento del ganado no han seguido, ni de lejos, una evo­lución similar.

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